El hombre que dijo ser sincero, se olvidó de su palabra.
Guardo en secreto que nunca cumpliría esa promesa
porque ya tenía un hijo y un perro.

Decidió buscar excusas para destruir lo construido,
pronto llegarían las fiestas y debía tenerlo todo preparado.
Su pareja, con su hija, ya no eran necesarias en su vida,
debía echarlas para preparar la casa a su nueva conquista.

Propuso dos excusas para dejarla a ella: EL PERRO o LA POLÍTICA
Ella no imaginó que aquellas palabras serían verdaderas.
Se fue a dormir sin entender lo que le había dicho:¿Un perro tenía más valor emocional que ella? ¿Una ideología ajena a ella era más importante que vuestra familia?

Al día siguiente llevó a cabo su plan y al verla sola comenzó agredirla.
Su excusa fue el tema del momento, LA POLÍTICA. Su odio desmedido,
sus golpes sin sentido y sin justificación alguna, lastimaban el cuerpo de la joven;ella lo amaba y no podía comprender que sucedía.

Tiro la ropa y pertenencias de su hija al patio, mientras rompía sus pocos adornos de infancia. Así era, para él, lo que llamaba FAMILIA. Golpe tras golpe se iba desvaneciendo esa promesa.
Insulto tras insulto para desmerecerla como mujer y sentirse un hombre.

Nadie salió a defenderla, todos se convirtieron en estatuas, dejando a la mujer sangrando en la acera, mientras recogía las pertenencias de su hija y las suyas propias.
Así destruyo lo que él quería formar con ella y su hija: “UNA FAMILIA”

María Victoria Campos Pérez

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