Salido de la ciencia ficción, el concepto de “metaverso” apareció por primera vez en 1992, en la novela Snow Crash de Neal Stephenson; que narra la historia de un joven repartidor de pizzas, quien, con sólo usar unas gafas, accedía a un universo virtual donde representaba a un samurái, que tenía aventuras con efectos en su vida física.

Este entorno alternativo, que parecía ser producto de la fantasía, hoy existe, y no es algo nuevo, pues ya ha sido empleado en varios campos, empezando con los videojuegos.

Su tecnología hace que las personas se desenvuelvan en una especie de realidad paralela, construida en la red, a través de personajes digitales llamados “avatares”, que experimentan simulaciones inmersivas en diversas actividades como socializar, viajar, trabajar, entre otras; tal como si estuvieran ocurriendo, pero sin necesidad de moverse del sitio donde se encuentren.

Su implementación llega también al ámbito de la salud, la educación o la ciencia.

Por ejemplo, la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) está desarrollando un metaverso que replica la vida en Marte, para ayudar a la exploración del llamado planeta rojo.

A pesar de sus beneficios potenciales, esta herramienta plantea importantes riesgos a nuestra integridad, dignidad, privacidad y protección de datos personales.

Un estudio de 2018 de las agencias The Extended Mind y Pluto VR, en el que encuestaron a 609 personas usuarias de ella, mostró que 49 por ciento de las mujeres sufrió acoso sexual; y en el caso de los hombres, 28 por ciento reportó comentarios racistas u homofóbicos, y 18 por ciento recibió mensajes violentos o amenazas.

Así le sucedió a Nina Jane Patel, investigadora sobre metaversos, quien denunció haber sufrido violencia sexual, siendo un avatar, cuando exploraba Horizon Venues, plataforma digital de Meta (antes Facebook).

Toda vez que estas aplicaciones almacenan una gran cantidad de nuestros datos, se acentúa el peligro de que sean robados, alterados o utilizados para usurpar nuestra identidad o cometer fraudes; o bien, que estemos siendo perfilados, sin nuestro conocimiento, ni autorización.

Los impactos de este mundo virtual del metaverso traspasan al real, diluyendo los límites entre uno y otro, lo que da lugar a grandes retos de comportamiento y conciencia social, educativos, laborales, comerciales, de seguridad de la información; así como, de tipo legal y de política pública para lograr equilibrar que su regulación proteja nuestras libertades, sin detener el desarrollo e innovación.

Como afirma Margrethe Vestager, vicepresidenta ejecutiva para una Europa Adaptada a la Era Digital: “Queremos tecnologías seguras que sirvan para las personas y que respeten nuestros derechos y valores, también cuando usemos internet”.

Fuente:
"Metaverso: mundo virtual que traspasa al real", columna invitada, El Heraldo de México, 21 de junio de 2022, disponible en: https://heraldodemexico.com.mx/opinion/2022/6/21/metaverso-mundo-vi...

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