Una debería saber cuando te va a dar un vuelco la vida y te va a cambiar todo, así una se prepararía para lo que viene, pero no, definitivamente no es así. La vida, aunque suene a cliché, te cambia en un segundo. Muchas veces te cambia por eventos inesperados y otras, por decisiones que tomas.

Así me cambió la vida, por una decisión que tomé hace justo un año. He decir que fue una decisión de esas que una hace sin analizar, sin pensar y en mi caso, fue en un rollo de orgullo y de reto.

Cuando lo conocí, me cayó súper mal, representaba todo eso que literalmente, no soporto. En dos o tres frases me di cuenta que era androcentrista, homofóbico, taurino, priísta, conservador y aparte, contador. Hoy, reconozco que cuando le conocí, fui todo aquello que yo odio. Cuando le conocí dejé que mis prejuicios se adelantaran y lo etiqueté. Le coloqué todos los estereotipos que tenía sobre lo que intuí que era.

En ese momento, no vi más allá de su encarnada cultura patriarcal, poco tolerante a la diversidad, incluso le llamé psicópata por ser taurino y disfrutar del sufrimiento animal, lo priísta me generó un rechazo ideológico y eso de que fuera contador, para mí, era señal de que seguramente tendría una mente cuadrada y nada abierta a nuevas formas de pensar.

No sé por qué, pero él insistía en acercarse a mí, me imagino que entre los dos hubo una atracción física inicial, pero también sé que le divertía hacerme enojar y retarme en toda mi ideología. Así pasaron varios meses, hasta que un día, cuando yo había bajado un poco la guardia y no lo mandaba a la chingada de manera tan determinante, le dije “ya aplácate cabrón o te voy a dar unos pinches besotes para que te eduques”. Se lo dije medio en broma y medio para ver qué respondía. Y su respuesta fue un “pues va, dame un beso”. La neta, aunque luego puedo ser muy ruda, soy sumamente miedosa y asustadiza.

Ese día yo ya no le respondí nada, al siguiente día, hace justo un año, me dijo “¿y mi beso?” y yo le respondí con un muy lleno de falsa seguridad “pues ya, ven a dármelo”. Total, para ahorrarme detalles, al final del día, lo besé. Ahí es donde entendí lo que decían siempre de la química sexual entre dos personas y después de unos besotes, establecimos los acuerdos de los besos que siguieran. Cabe señalar que en ese tiempo yo me había asumido como poliamorosa y sin nada de ganas de tener una relación formal con nadie. Estaba decidida a pasarla bien, a proteger mi corazón y a no perder el tiempo en un nuevo noviazgo.

El acuerdo entre ambos fue ese: sexo sin compromisos y mucha diversión. Así que durante algunos meses, teníamos encuentros casuales y francamente, muy satisfactorios. Hasta que durante un viaje que hice, me llamó por la tarde noche y comenzamos a platicar, cosa que no hacíamos mucho cuando nos veíamos, y creo que ahí fue donde todo tomó otro rumbo. Comencé a conocerlo, me di cuenta que si, que para mí tiene grandes defectos, así que, en un intento por mantener la distancia y hacer que mi cerebro entendiera que de él no me podía enamorar, le puse el sobrenombre de ContadorTaurinoPriístaConservadorDeOjosAzules. Era como un recordatorio a  mí misma, de todo lo que debía tener en cuenta cada que lo besaba para mantenerme con los pies en la tierra.

Bueno, ya lo dijo Cortázar: “como si se pudiera elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado a la mitad del patio” y después de muchos viajes lleno de llamadas interminables que acortaron las distancias, me di cuenta que no quería tener sexo con nadie más. Pero lo más grave no era eso, lo más grave era que por encima de sus particulares circunstancias y de todo lo que me representaba, no era tan mala persona como lo percibí de inicio y por el contrario, poco a poco fui descubriendo que es un tipo muy noble, extremadamente sensible y humano, que me hace reír como nunca nadie lo ha hecho, que es protector sin ser dominante, que si bien no compartimos ideologías, ha ido aprendiendo todo sobre lo que yo hago y creo y ahora, aunque no lo reconozca, defiende y cree los derechos humanos. . El terror fue en diciembre, cuando yo ya no podía más y sentía que se me desbordaba el amor por los poros (si, así de cursi), decidió alcanzarme hasta donde yo estaba. Moría de miedo. Sabía que si me gustaba compartir la cama (para dormir) y no le gruñía por la mañana, estaba perdida y metida en el problema de haberme enamorado, por primera vez en mi vida, de mi free.

Para mi buena suerte, él también sitió lo mismo, así que, un día de enero, no sé bajo qué raro influjo lunar, o entre el espíritu de año nuevo y el no poder seguir reteniendo lo que sentíamos, nos dijimos todo lo que nos habíamos guardado durante algunos meses...y contra todo pronóstico, me volví monógama.  Aún me cuesta trabajo entenderlo, hay cosas que definitivamente no entiendo , ni avalo, ni respaldo de él, pero esas son cosas que pasan a segundo plano ante su capacidad de hacerme feliz…digo, saben que no soy una persona feliz por naturaleza, así que tiene doble mérito.

A un año de que me ganara el orgullo y decidiera besarlo, aquí estoy, convencida que hay momentos que afortunadamente, te cambian la vida. El día de hoy, estoy convencida de que quiero pasar lo que me quede de vida a su lado, me muero por tener una hija con él, (que entre su carácter y el mío, va a estar cabronsísimo aguantarle el genio), y aunque francamente no sé si estaremos juntos para siempre y esas cosas y de al día de hoy no sé si es el mejor hombre que pude elegir para compartir mi vida, mis sueños, mis metas y mis demonios, por hoy, estoy segura que tomé la decisión correcta. ¿qué si tengo miedo? Estoy PARALIZADA de miedo, durante mucho tiempo traté de no enamorarme, de sólo sentir “por encimita” y no involucrarme lo suficiente como para que esa persona se volviera indispensable en mi vida. Fracasé en mis intentos. Aquí estoy, con toda esta yo que soy, expuesta a que me destrocen el corazón, sin duda, es parte del riesgo… y por él, vale tomar este riesgo. Creo que es momento de dejarle de decir ContadorTaurinoPriístaConservadorDeOjosAzules y admitir que a pesar de todos los mecanismos que intenté para no enamorarme, se convirtió en el ContadorMiAmor. ¡Feliz no aniversario!

 

 

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