Después de leer un artículo relacionado con las mujeres y el acceso que tienen a la tecnología, se me llena de cosas la cabeza. Pienso primero que soy una privilegiada al tener acceso ilimitado a Internet, pero además tengo un teléfono inteligente y sumado a todos esos beneficios tengo un computador que aunque algunas veces quiero estrellar contra la pared, la mayoría del tiempo funciona bastante bien y me permite enterarme de lo que pasa en el mundo y además comunicarme permanentemente.

Después de la reflexión y de agradecer al cielo por tanta concesión, empiezo a pensar que las mujeres, en nuestro afán por ser iguales, por tener las mismas oportunidades, por destacarnos y poder conseguir los logros que los hombres ganaron hace mucho tiempo, hemos cambiado nuestras vidas y un poco despreciado el rol de las madres de antes que abnegadas tenían como único propósito, impuesto o voluntario, el casarse y criar a los hijos. Nosotras en cambio hemos querido salir a la calle, estudiar, desempeñarnos en algún cargo, cuidarnos, vernos bien y en esta carrera desenfrenada no hemos dejado el rol anterior, siendo madres y formando hijos.

Fui criada en un hogar machista, la frase favorita mi madre era “atiéndalo que él es hombre” lo que tenía como resultado intrincadas peleas en las que yo alegaba y renegaba pero terminaba “atendiendo” a mis hermanos para que ella no lo hiciera. En algún momento de joven me sentí feminista activa y soñaba con estudiar una carrera muy masculina y destacarme en un campo masculino, supongo que de ahí se derivó mi gusto por los carros, por los piques callejeros y las competencias en karts.

Ahora, sin estar en ningún extremo, creo que algo hicimos mal, teníamos la posibilidad de tener al lado un hombre que además de complacernos nos mantenía y nos dio por abrir las alas para ser super mujeres y despreciar muy dignas el placer de ser mantenidas. Yo odio que me mantengan, pero es tan fácil y cómodo vivir así, con tiempo para estar conectadas a Internet, sumado al placer de recoger a nuestros hijos de la ruta del colegio y sentarnos con ellos a hacer tareas. ¿Cómo encontrar un equilibrio para disfrutar los triunfos de una carrera, las satisfacciones de un empleo y unos ingresos sin perder el tiempo y los hijos?

Qué mundo complicado el que hemos construido por ser tan hábiles para hacer más de una cosa al mismo tiempo, por querer ser muy mujeres pero sin recriminaciones, sin exigencias propias del rol, por querer vivir en el mundo diseñado para hombres sin soltar nuestra escencia de mujeres.

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Comentario de Claudia Jiménez Durán el junio 5, 2014 a las 4:15pm

Es un parteaguas! Estamos justo viviendo el cambio, la crisis, también la oportunidad. Hoy estamos actuando el legado que muchas mujeres valientes nos heredaron! Hoy cada quién decide a qué "Lobo alimentar". Parece que el equilibrio tiene muchas caras..... 

Gracias por la reflexión!

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