Nunca me enseñaron a amarme, amarme era egoísta, era sólo pensar en mí, quererme demasiado una egolatría. Amarme era mantenerme bien peinada, el vestido bien planchado y la cara lavada, esa era la forma en la que demostraba cuánto me amaba para ser amada por otras personas, ser admirada por otros. Crecí esperando que fueran los aplausos y los halagos lo que determinara mi nivel de amor.
Me enseñaron que la vida y su convivencia debe de ser de dos, no hay mesas de una persona en los restaurantes, acomodar a una en el cine es muy complicado, y es que amarme también era sinónimo de soledad “mira dice que se quiere porque no tiene a nadie” y una niña espera encontrar al hombre de sus vidas y vivir un cuento de hadas la receta así lo dice flechazo por cupido, boda de ensueño y vestido blanco, el amor no acepta medias tintas, ni arcoíris.
Lamentablemente esos príncipes en corcel llegaron, no del tono de azul que esperaba porque así como llegaban se iban y se llevaban un pedacito de mi corazón de ese que seguía esperando.
Pero amarme significa un acto de rebeldía, de evaluación y de enfrentar a los demonios que se esconden (o encerré) en el closet. Nos enseñaron que el amor debe ser trágico, doloroso, alguien que suplica por un poco de amor y otra persona que lo de a gotas.
Alguien que lo entrega todo y otro alguien que lo recibe todo pero al irse no debemos llorar, arregla tu maquillaje, sonríe que no sabes en que momento otra persona se va a enamorar de ti, de tu sonrisa.
Amarme primero yo es mi acto de rebeldía contra un sistema patriarcal que me quiere dependiente de amor, amar en base a la receta, amar bajo sus reglas y condiciones ¿y qué si no quiero a nadie en mi vida más que a mí?, ¿qué daño le puedo hacer al mundo si decido salir con todas las personas y ser feliz?, ¿se acabará el amor si no tengo una relación?. Así como dice la frase mientras las mujeres amábamos los hombres gobernaban o el opio de las mujeres es el amor.
Nos dejaron a nosotras ese amor que empalaga y duele hasta el alma. Nos dejaron con una María la del Barrio y una Blancanieves.
Entender mi amor a mi persona, a mí querer a mí ser ha significado conocer mi cuerpa, mi sentir, mi ciclo de luna, conocerme a mí.
Febrero es el mes de los corazones colorados y que me vuelven a cuestionar que es eso que tanto llamamos amor, ese que si lo cuestionamos nos dicen ardida, del que nos avergüenza llorar.
No sé qué signifique el amor pero sé –o al menos lo estoy descubriendo- que significa amarme.

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