Ser madre es algo que desee desde que era una niña, aunque viví una huella de abandono y rechazo desde que nací, así que pronto supe tres cosas: no quería ser como mi madre, quería formar una familia amorosa y quería que me amaran mucho, mucho, mucho… Desde pequeña nunca entendí porque esa figura de maternidad que te inculca que existe, era tan mala conmigo. Mucho tiempo pensé que de verdad era alguien horrible que no merecía ningún tipo de amor, muchas veces me odie, odie mi cuerpo, odie tanto de mí, y pensé ser esa persona que dice mi madre que soy: una ojete desgraciada… Muchas veces no entendí porque nací y quise morir.

 

Así, mis traumas infantiles me hacen la mujer que soy y contra la que lucho día a día para aprenderla amar, por lo que la maternidad fue un proceso largo, intenso, desgastante, de miedo, de soledad, de frustración que tardo casi 5 años e incluyó cambios de empleo y terapia. Pues antes de ser madre, decidí reconstruir mi corazón y descubrir quién era yo. Necesitaba poder mirarme al espejo y no sentir odio por mí, necesitaba saber si me gustaban los huevos, si era capaz de no estar deprimida, si podía ser feliz. Yo era un torbellino que no encontraba paz, que era incapaz de mantener un estado de ánimo por más de 2 horas, que era incapaz de mantener cosas en su lugar y constantemente cambiaba desde mi look hasta la colocación de los muebles de casa. Así, después de mucho, llego el momento que me acepte, me sentí feliz y salía a caminar conmigo, me fui sola al cine, algún museo y no podía dejar de sonreír. Me gusto verme al espejo y hasta me sentí bonita: fue entonces que estuve lista. Me embaracé.

 

Pese al trabajo previo, el embarazo no fue fácil. Mi asma hizo mella y me llevo al hospital por crisis asmática en 3 ocasiones, la tercera pensé no lograrlo, pero Mayté nació. No fue fácil, perdí mi empleo y más aventuras por haber decidido ser madre, como si las mujeres tuviéramos la disyuntiva de ser profesionista o ser madre. Lo cierto, es que los retos me han construido, quizás fui lo que dice mi madre que soy, pero ahora soy la mujer que yo construí, y me siento orgullosa de ello.

 

No soy la mejor de las madres ni pretendo serlo, pero me empeño en tener un lazo emocional con mi hija, para que ella me mantenga siempre en su vida. Por ella y para ella, cree Amigos la revista, mi segundo hijo (pues por motivos de salud no lo intentamos y Mayté será nuestra única biológica), un proyecto cultural para niños y niñas de 6 a 12 años que pretende empoderar a los y las niñas con opciones culturales. Nosotros visualizamos a los peques como sujetos de derechos, por ello, creemos en su libre elección y el necesario acompañamiento para su crecimiento. Visualizamos la problemática y tratamos de hacer conciencia en los padres respecto la violencia infantil, para reconstruir la crianza y ampliar el nosotros.

 

Amigos, cumplió 3 años, una aventura que contaré en otro post. Y creo que por ello, es valido decir que soy madre de 2 e inmensamente feliz aunque cansada. Para mi madre sigo siendo una decepción, ni siquiera nos llamamos por teléfono, me canse de que me lastimará y sólo me protejo por eso hasta del facebook la bloqueé. No se si algún día podamos platicarlo, pero la verdad, no me interesa y sólo siento algo de tristeza de que ella sea incapaz de crecer. Les comparto algunas imágenes de la fiesta de Amigos, donde muchos peques se divirtieron y creo la pasaron genial.

Las quiere

@angymeza

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Comentario

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Comentario de Abuela, Abuela el mayo 13, 2014 a las 12:14am
Admiro Angelica tu lucha y el triunfo en construirte a ti misma y a tu vida. Un abrazo.
Comentario de Claudia Calvin Venero el mayo 10, 2014 a las 12:29am

Qué manera tan bonita de catalizar una experiencia dolorosa. Gracias por compartirlo Angy.

Un beso,

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