No hay plazo que no se cumpla y ya estamos ahora sí, de lleno, en las campañas electorales. La ciudadanía vivimos escuchando, viendo y en algunos casos, padeciendo (ya es decisión de cada quien) las propuestas y en la mayoría de los casos, las descalificaciones de los candidatos y candidatas, buscando ganar las simpatías que al final, se conviertan en votos que les lleven al triunfo electoral.

Varias feministas de todo el país hemos implementado observatorios o seguimiento a las campañas de las diversas candidaturas, a las violencias que viven las candidatas y a las propuestas y a pesar de que apenas vamos en los primeros días de la contienda, el panorama no es muy favorable en cuanto a una agenda que contemplen los grandes pendientes sobre los derechos de las mujeres y existe el riesgo de quienes se pronuncien en el tema, lo hagan desde su conveniencia para mostrar un lado “políticamente correcto” y no por un compromiso real con la agenda de los derechos de las mujeres.

Pareciera increíble que a pesar del momento histórico y los avances del movimiento feminista, sólo hay una candidata mujer a la presidencia y ésta ha sido por la vía independiente. Ningún partido apostó por los liderazgos ejercidos por mujeres para ir “por la grande”. Eso no es otra cosa más que la evidencia de que en este país, quienes dirigen los partidos siguen apostando por la posición de subordinación de las mujeres. Esto, no debe de ser así. Conozco y reconozco muchos liderazgos de mujeres en todos los partidos, grandes amigas y compañeras feministas, a algunas otras no tengo el gusto de conocerlas en persona, pero conozco sus trayectorias y las reconozco como excelentes políticas y no puedo evitar sentir un poco (o mucho) de decepción de verlas atrás de los hombres, saberlas guerreras por años en las labores partidistas y que las sigan dejando atrás y en un sistema partidista en el que pareciera que la única opción es conformarse con eso. Claro, porque si se rebelan y exigen lo que les corresponde o como se dice “levantan la mano”, son “castigadas” relegándolas de toda actividad y por supuesto, toda posibilidad a una candidatura. Eso, también es violencia. Sin duda, hay muy pocos casos en que los partidos respalden a las candidatas, esas historias también las tenemos que escuchar y replicar.

No dejamos de lado el hecho de que los partidos ya tienen que cumplir con paridad y cada vez vemos más mujeres candidatas a Presidencias Municipales, al Senado y los congresos estatales y federales, pero también aquí se topan con el tristemente famoso techo de cristal y hasta ahí llegan, eso cuando no les dan candidaturas en los llamados “distritos perdedores” sabiendo que no hay posibilidades para el partido en cuestión, literal, las envían a desgastarse. Otra cosa fundamental es cómo gastan los partidos el dinero destinado al fortalecimiento de los liderazgos de mujeres, pero eso será motivo de otro espacio. En estas elecciones una feminista chiapaneca nos ha puesto un ejemplo, Karen Diane Padilla Limón ha logrado su registro como candidata independiente, con una agenda 100% feminista. El momento ha llegado, estoy convencida de que debe de existir un partido feminista, que garantice una agenda que vigile el cumplimiento y la garantía de los derechos de las mujeres. No podemos seguir supeditadas a los intereses ajenos y mucho menos, permitir que se siga negociando con nuestros cuerpos y nuestras vidas con fines electoreros,

Mientras el momento llega, exijamos a los y las candidatas su postura y propuestas de políticas públicas eficaces en temas como:

1.- Alto a la violencia contra las mujeres en todas sus formas y todos sus ámbitos.

2.- Espacios públicos seguros para las mujeres

3.- Alto al feminicidio.

4.- Conciliación vida familiar/vida laboral.

5.- Ratificación inmediata del convenio 189 de la Organización Internacional del Trabajo para el reconocimiento al trabajo doméstico.

6.- Derechos sexuales y derechos reproductivos. Incluyendo la despenalización y acceso al aborto.

7.-Eliminación de las barreras para la realización del matrimonio entre personas del mismo sexo.

8.- Garantizar Estado Laico.

Y sin duda hay otros temas que se deberán ir sumando en los siguientes días. La democracia moderna demanda mayor participación proactiva de la ciudadanía, hagamos auditorias ciudadanas en estas campañas, exijamos respuestas, reclamemos campañas de calidad y hagamos vacío a aquellas que cosifiquen, denigren o violenten a las mujeres.  Si bien es cierto ese dicho que reza que cada pueblo tiene el gobierno que merece, trabajemos y formemos el gobierno de altura que necesitamos. El momento es ahora.

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