Solo quienes dejan atrás a su país, a sus raíces y a sus familias, al migrar, en busca de una oportunidad o de mejores condiciones de vida; saben lo difícil que es tener que comenzar de nuevo.


Como afirma la poeta canadiense Rupi Kaur “no tienen idea de lo que es perder el hogar, con el riesgo de no volver a encontrarlo nunca más; tener la vida entera dividida entre dos tierras y convertirse en el puente entre dos países”.


Por más dura que puede ser la decisión de marcharse a otro lugar, de acuerdo con la Organización Internacional de las Migraciones, en su Informe 2022 sobre este fenómeno, en 2020, se calculaban, 281 millones de migrantes internacionales, el equivalente al 3.6% de la población mundial.


En el Anuario de Migración y Remesas México 2022, de la Fundación BBVA México y el Consejo Nacional de Población, se reportaba que, durante 2020, salieron de nuestro país 11.2 millones de personas, de las cuales el 46.8% eran mujeres.


Ellas han comenzado a desplazarse con mayor frecuencia, ya no solo acompañando a sus familias o parejas, sino por su propia cuenta, en búsqueda de trabajo como una de las principales motivaciones para dejar su tierra.


En 2019, según estimaciones mundiales de la Organización Internacional del Trabajo, la población migrante ocupada era de 169 millones, de las cuales el 41.5% (70 millones) eran mujeres. Su actividad económica se concentraba en el sector de servicios (79.9%), en la industria (14.2%), y en la agricultura (5.9%).


Las brechas de género marcan la experiencia migratoria de las trabajadoras, y agudizan las vulnerabilidades que enfrentan, pues su presencia es mayor en ocupaciones temporales, informales, mal pagadas y subcalificadas.


A pesar de las adversidades, su inserción laboral desencadena beneficios a la economía de los países donde residen. De acuerdo con el Latino GDP Report 2022 de la organización Latino Donor Collaborative, la población latinoamericana trabajadora que radica en Estados Unidos generó 2.8 billones de dólares en 2020, cuya aportación equivaldría al 5º PIB a nivel mundial.


Según el reporte “La economía de los hispanos en Estados Unidos” del Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (CEMLA), a junio del 2022, las remuneraciones de las hispanas residentes en ese país representaban el 37.9% de la masa salarial aportada por dicho grupo poblacional.


Las migrantes también generan importantes flujos de recursos para sus países de origen. De acuerdo con CEMLA, BID-Lab y Banorte, en su estudio de 2021 sobre género y remesas, se calculaba que del total de 9.4 millones de remisiones de dinero a México en 2017, el 30.6% fue hecho por mujeres, con envíos promedio de 380 dólares.


A propósito del Día Internacional del Migrante, 18 de diciembre, sin importar nuestro origen o destino, para nosotras, las mujeres, ninguna frontera ha sido obstáculo para luchar por nuestras familias y comunidades; por el contrario, existe un enorme potencial de desarrollo si se aprovecha nuestra movilidad siempre que se considere nuestra participación con inclusión.


Fuente:

“Mujeres migrantes, potencial sin fronteras”, La Silla Rota, 16 de diciembre de 2022, disponible en: https://lasillarota.com/opinion/columnas/2022/12/16/mujeres-migrant...

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