La libertad de expresión debería estar acotada por una perspectiva de género: o la libertad de discutir conmigo misma.

Todos coincidimos en que la libertad de expresión y de cátedra en los medios de comunicación y en las escuelas esté acotada por el respeto a la vida, con límites a las apologías a la violencia, a la promoción de actividades ilícitas, a los comportamientos contrarios a las conductas saludables, con respeto a las diferentes audiencias y su libertad de desarrollo. ¿Por qué no exigir límites a la libertad que todos los medios de comunicación tienen a continuar con prácticas que fomentan la discriminación, el acoso, el abuso, la desigualdad hacia las mujeres? ¿Por qué a diario tenemos que leer columnas “informadas” en periódicos de “calidad informativa y técnica” que se permiten con toda la confianza y soltura dar rienda suelta a sus frescas opiniones acerca de las mujeres, haciendo abuso del apoyo cultural a las prácticas “generalmente aceptadas” de condescendencia y discriminación, que ni con luchas sociales y sacrificios se cambian?

 

¿Será por que es tan sutil? Advierto que lo que sigue a continuación es mi terapia personal, quienes lo lean no deben preocuparse por mi salud mental ya que, me han dicho que debo aclarar, utilizo el cinismo como herramienta curativa.

 

Hoy amanezco leyendo El Economista. Divino resquicio de comunicación “informada” de opiniones “técnicas” dentro del mar de superficialidad y poco profesionalismo que vive nuestro país de poca educación. Y me topo con la necesidad de entender ¿por qué me duele el estómago al leer artículos tan “bien intencionados” como el de Elizabeth Meza Rodríguez? “Cómo decidir entre los miembros de la familia para ocupar un puesto”. Nada menos que en la sección de Management, página 32 del 7 de octubre del 2020. Y a un lado, la cita de Ricardo Aparicio Castillo, Director del Centro de Investigación para Familias de Empresarios CIFEM-BBVA del IPADE BUSINESS SCHOOL. Otra vez, nada menos. Y cito “El puesto de alta dirección de una empresa familiar puede ser cubierto por un hombre o una mujer, y ella debe reconocerse capaz, sin dejar de lado su feminidad, por que es una riqueza.” …

 

Seguramente, EL que lea esto se encontrará confundido ¿por qué es un tema de referencia esta cita? Qué delicada mujer, ¿quién las entiende? En efecto, ni yo me entiendo. ¡Ay Paola, qué exagerada! A ver, ¿qué tiene tan linda recomendación hecha a las mujeres? “…no dejar de lado nuestra feminidad,…….. por que es…. una riqueza….” Excelso.

 

¡Caramba! Tantos años que tengo de ser mujer y debo de tener algo muy mal en mí, dado que es la fecha que no entiendo. Es más, tampoco he podido hacerle entender al mundo la “riqueza de la feminidad”. Debe haber algo muy mal en mí, ¿soy acaso la única que no entiende, y por lo tanto que no logro comunicar esa riqueza? Y claro, ¡por eso las empresas no corren a disminuir sus brechas de género y desigualdad!! Es que ¿quién las entiende? ¡Mujer! Debo y debemos ser pésimas en marketing, en comunicación, en elocuencia, en pedagogía. Dado que no logramos comunicar al mundo empresarial, al mundo de las estructuras políticas, al mundo de las empresas familiares, al de las empresas globales, al de los índices financieros, al de la redacción legislativa, al de la redacción de políticas públicas, al de los diseños de los programas educativos de educación básica, y menos a los de la educación superior, por mencionar unos cuantos… de …. la conocida y sabida ….riqueza…. de… nuestra… feminidad…..

 

Y eso que ¡es algo tan simple Paola! Sólo existen dos mundos. ¿Tan difícil es, mujer? De verdad, ¡por eso estamos como estamos. Está fácil, mira, existe la feminidad, y la masculinidad. No escribo de la última por que todos lo tenemos muy claro. Sobre la primera en cambio veamos, consultemos a la femenina RAE:

 

feminidad. 1. ‘Cualidad de femenino’: «Era bella, delicada y culta, plena de feminidad» (Hernández Secreter [Esp. 1995]). 

 

Clara como el agua ¿no? La riqueza de ser bella, para una empresa y un puesto directivo. La riqueza de ser delicada para un puesto directivo. La gran contribución que es ser culta, para un puesto directivo. La inmensidad de estar plena de feminidad para un puesto directivo.

 

Algo intrínsecamente estoy segura que está mal en mi capacidad de análisis. La riqueza de ser bella para un puesto directivo; no me queda claro. Me queda claro que para puestos de edecán es muy útil, pero a veces tiene que venir aparejado con un tema de acceso a “sprays pimienta” o de un curso muy elevado de comunicación efectiva para evitar los “mireinitasyetcéterassutiles” del acoso en los lugares de trabajo. Por que claro, sólo está en mi mente y en los lugares decentes nunca pasa nada y como evidencia Paola, basta solo revisar ¿en cuántos lugares hay necesidad de tener protocolos de acoso, abuso y discriminación efectivos? En México ni se necesitan por ley. A ver, ¿en cuántos hay? Y bueno, además que sean protocolos efectivos efectivos, de esos en los que la resolución del análisis de casos sea dictado por terceros, digo… Pues en casi ninguno, por que pues ¡no es necesario! Las cifras de violencia en el trabajo dicen el 16.6% de las mujeres que ha trabajado (sin cerrar porcentajes para que no me digan exagerada) ha experimentado violencia en el espacio laboral. O sea, emocional, física o sexual. De hecho más sexual que de otra, el 68% para ser exactos, pero pues al cabo que la violencia sexual no es ni física ni emocional… En fin.. Ya ven, mi feminidad anda hoy confundida. Pero si la belleza es una riqueza. … Bueno, pero ¿por qué en México tan solo 1 de cada 10 puestos directivos están ocupados por mujeres? Pues por que ¡obvio! ¡No todas son bellas! Solo una de cada 10 profesionistas tal vez lo son. Y pues como para la “masculinidad”, su riqueza no está en su “belleza”, pues por eso ellos ocupan 9 de cada 10… ¡Ah! Ya entendí, gracias por la explicación. No pues, cuando a uno le explican bien, hasta siendo mujer entiende.

 

Pero bueno, ¿qué hay del tema de la delicadeza para un puesto directivo? Si para la toma de decisiones hay que ser fuerte y nada emocional. Hasta la misma palabra “di-rec-ti-vo” como que se explica sola, ¿no? Pues aquí también me entra la confusión relacionada a mi cableado defectuoso de mujer por que según lo que yo sabía, y que también McKinsey & Co. dice por cierto, existe evidencia clarísima que cuando se aplican institucionalmente políticas de empatía y la “felicidad” de los colaboradores aumenta un punto en medidas de 1 a 5, las ventas por ejemplo de los call centers se incrementan en un 25% a la semana……. La empatía ¿es parte del ser delicado? No Paola, ¡no exageres!… si no ya te metes en esos temas esotéricos que no tienen nada que ver con la realidad que vivimos, como que se necesitan salas de lactancia para mujeres muy delicadas que quieren amamantar cuando se les ocurre tener hijos, o para familias muy modernas que resulta que tienen padres delicados que quieren tener licencias de paternidad cuando traen humanos al mundo, o hacerse responsables de las cargas del cuidado en casa y en la familia. Si las mujeres son las reinas de la delicadeza y por eso son las reinas irrestrictas del “cuidado” de niñas, niños, bebés, ancianos, enfermas, enfermos. Pues si ¡son tremendas! Pueden con todo eso y más. Y pues no es que las empresas no quieran, es que son tan delicadas y empáticas que están ocupadas cosas importantes, tan importantes que no cobran ni se registra su valor, pero pues más importantes que participar en un puesto directivo. Y son tan comprensivas con la situación, que según el INEGI las empresas cuentan con que les pueden pagar en promedio hasta 28% menos por el mismo trabajo que a los hombres. Como dicen por ahí los entendidos economistas, tienen hasta precios más competitivos.. Es verdad, pero entonces, no entiendo ¿por qué no se incrementa su demanda?… Seguro es por ellas no quieren, tan comprensivas que son.  Ah ¡claro! Si les digo, cuando me explican, hasta siendo mujer entiendo.

 

Pero…. Es que, bueno y seguro es por ser mujer, sigue sin quedarme claro -lo que se dice claro. Ustedes me disculparán este tema de que hablo mucho, ya saben, mujer al fin. No femenina, pero bueno, estamos en esa indagación personal. Pero debo insistir, inclusive el IFC (International Finance Corporation) del World Bank publicó hace poco …. Documentos que seguro por ser mujer y “curiosa” tengo acceso a ellos, y ahora que lo menciono, ¡qué raro!, ya que ni dirijo un periódico ni una institución académica de negoios…. ¿Será parte de mi “riqueza”? ¿o de mi parte “metichez-chismosa-por-ser-mujer”?.. En fin, publicó como parte de su iniciativa de SheWorks que abarca países, ninguno como México, por que como mi México ¡no hay dos! pero bueno.. países como Sudáfrica, Estados Unidos, Turquía, Japón, Jordania, India, Brasil, Kenia y Alemania… Repito, como México ninguno, pero pues la mezcla esta, está buena, ¿no? En fin, encontró que por ejemplo, proporcionar cuidado infantil en las empresas definitivamente arroja beneficios sustanciales para los empleadores en los distintos ámbitos nacionales, regulatorios y sectoriales. Y pues por opciones no quedamos; hablan de subsidios, plazas reservadas en guarderías privadas, guardería en el lugar de trabajo, alianzas con otras empresas, alianzas publico-privadas, horarios extendidos, campamentos vacacionales, cuidado suplementario, condiciones de trabajo flexibles… en fin, como que opciones hay. Sobre todo para diseñar trabajos en los que, digo, de buena onda, reconozcan la terrible realidad de la humanidad que es este método que nos endilgó la biología de reproducción, en donde sólo las mujeres (femeninas o no) pueden traer a la fuerza laboral al mundo, y además pues que nacemos un poco inútiles por una importante cantidad de años, eso sí, sin importar el sexo. Luego, lo bueno es que los que no nacen mujeres crecen y ya, si no salen con ningun desperfecto, son bien valiosos en sus años maduros. Total que el IFC dice que habría que considerar, y ni me estoy metiendo en temas ya muy de vanguardia como es el dichoso covid… pero bueno dice que “Un cuidado infantil inadecuado contribuye, además, a la disminución de las tasas de participación de las mujeres en la fuerza laboral, dado que, en todo el mundo, las mujeres dedican tres veces más horas que los hombres a la prestación de cuidados sin recibir remuneración. El cuidado infantil, sin embargo, no es una cuestión que atañe únicamente a las mujeres. Todos los padres que trabajan (mujeres y hombres) necesitan, por lo general, opciones de cuidado infantil para conservar u obtener un nuevo trabajo, lo que a su vez redunda en beneficios para las comunidades, las empresas y las economías.”

 

Pues como que ya me confundí más. Será que tengo mis valores al revés. Seguro Paola. Es que valoras el dinero y no el cuidado de los hijos y los padres. Es que no eres muy femenina que digamos.  Mira, por eso la cifra famosa del 28% menos que dice el INEGI.  Es que ellas sí son comprometidas.

 

Está bien, dejemos este tema un poquito de lado, entonces. Denle chance a la mujer, seguro en un rato lo procesa

 

Y ¿luego? ¡Ah!, estamos entonces, como hacia referencia nuestro divino artículo del Economista con tan ilustre e informado directivo del IPADE, con la riqueza de ser culta para un puesto directivo. ¿A qué cultura se referirán? ¿A conocer las recetas de familia? ¿Las puntadas de los bordados? ¿Los dialectos de nuestros pueblos indígenas? Las mujeres en México somos un crisol, en el que obvio no me incluyo por que ya les dije que eso de ser femenina no lo tengo nada claro, ni sé cocinar, ni sé bordar, ni hablo ningún dialecto. Seguro no soy femenina, ni culta. Es que ¡es otra cultura Paola! Ah ¡claro! La cultura de los negocios. Bueno… de todas formas, no me queda claro… por que, pues la universidad es otra cosa. De nuevo mi cableado deficiente. Y es que, no ayer, sino ya desde el 2009, la Unesco publicó un estudio en el que muestra que no solo en México, sino en América Latina, las mujeres demuestran un mejor desempeño dentro de la universidad. Obtienen mejores calificaciones, dejan menos los estudios y se titulan más rápidamente.  Y bueno, de hecho, hoy en México y en el mundo las mujeres constituyen la mayoría de los egresados universitarios. Si actualizamos el numerito. La OCDE en su documento del Panorama de la Educación. Indicadores de la OCDE 2020, informó que en México y en todos sus países miembros ha aumentado el acceso de las mujeres a la educación superior y rebasado al género masculino. También con datos de la SEP, dizque hay más mujeres mexicanas en posgrado. En 2018, había en México cerca de 250,000 estudiantes de posgrado, 52% de ellos, mujeres. ¿Esas sí serán femeninas y cultas como para tener puestos directivos? No, mira. Es que disfrutan tanto de su cultura que seguro son ellas las que no quieren rebajarse con participar en puestos directivos. Ves, es que ellas no quieren. ¿Quien las entiende?

 

Ganan. Concluyo entonces. Retiro lo dicho. La libertad de expresión está muy complicado que exigamos que tenga perspectiva de género. Mi ser mujer, aunque no femenina por lo visto, no puede evitar no tener los pies puestos en la tierra. ¿Me puedo resignar a que, por lo menos, la redacción en medios de comunicación y la educación superior en las escuelas de negocios no sea “condescendiente”? Pues no Paola, que no entiendes; estás exagerando. Ya ves que según dice Mckinsey&Co. también solo el 25% de los hombres y el 41% de las mujeres creen que efectivamente las mujeres estan subrepresentadas en los niveles senior de las empresas. O sea, que si hacemos una consulta popular tan de moda, pierdes querida. La mayoría opina que no, que no hay problema. Además, estamos tan bien y somos tan ricos, qué a quién le interesa molestar a las mujeres tan bellas, delicadas y cultas como para interesarse en puestos directivos. Nimiedades el pensar que, como dice el FMI, disminuir la brecha de género en México incrementaría el PIB en un 35%. Si ni es tanto. Y en cuanto a las empresas, si tenemos un ambiente empresarial tan desarrollado que ¿a quién le interesa incrementar su EVA (Valor Económico agregado) en 28%, su EBIT (Beneficio antes de impuestos) en 55%, o un ROE (Retorno sobre el capital) 47% mayor? Solo por tener mayor representación femenina en todos sus niveles. ¿Quién querría eso? ¿Para qué? Si el hombre más rico del mundo es mexicano, y aquí vivimos muy bien, ¿no?

 

¡Ay Paola! Esas escuelas de negocio mexicanas y esos periódicos técnicos especializados entienden de delicadezas y riquezas femeninas mucho más que tú. Tú siempre con tus cosas. Es que tienes que reconocer la riqueza de tu propia feminidad. Trabaja en eso mujer.

 

Y bueno… como esto de ser mujer, aunque no femenina caray, es ser rollera, ya me tomé una buena hora para la terapia que significó escribir esto. Vuelvo a mis “labores” femeninas de vivir y por cierto, por tomarme esta libertad, ya seguro me duermo hoy una hora mas tarde, ni que tuviera cosas importantes personales que hacer, como ejercicio, pintarme las uñas, leer un libro, descansar o el famosísimo y desconocidísimo “no hacer nada”. A ver si en otro espacio, descubro la “riqueza” de mi feminidad. Y es que como no eres muy femenina, nada te parece. Lo sé, eso sí, como buena mujer necia, no esperen un “lo siento” de mi parte.

Solo algunas referencias:

https://www.mckinsey.com/~/media/mckinsey/featured%20insights/ameri...

https://www.ifc.org/wps/wcm/connect/75392a01-26ae-4b82-b3df-ae48104...

Vistas: 180

Comentario

¡Tienes que ser miembro de Mujeres Construyendo para agregar comentarios!

Únete a Mujeres Construyendo

Comentario de Mujeres Construyendo el octubre 9, 2020 a las 1:16pm

Muchísimas gracias querida Paola por poner con tanta claridad esta "sutil" realidad.

Un abrazo,

MC

Contacto

info@mujeresconstruyendo.com

Miembros

¡Sigamos conversando en nuestras redes sociales!

 



© 2024   Creada por Mujeres Construyendo.   Con tecnología de

Insignias  |  Informar un problema  |  Política de privacidad  |  Términos de servicio