Si eres de las mujeres que se sienten ajenas a lo que sucede en el mundo  de los negocios y las finanzas, debo decirte que no estás sola. A muchas nos ha sucedido esto. Lamentablemente. 

Las cifras indican que en Estados Unidos, 3 de cada 4 personas adultas mayores que viven en pobreza son mujeres y que el nivel de vida de una mujer al divorciarse desciende en más de 70%.  Al leer estos datos me dieron ganas de llorar, lo confieso. Si eso sucede en uno de los países desarrollados del mundo, ¿cómo será el escenario en el resto?

No me extrañó porque sé de primera mano que a las mujeres no se nos ha enseñado a conectarnos con el dinero, con las finanzas y los negocios. Existen increíbles excepciones, pero eso son: excepciones. En general, además de decirnos que calladitas nos veíamos más bonitas, nos dijeron en  nuestra familia, la escuela, los medios de comunicación, en la escuela, que el mundo de las finanzas y los números era para los hombres. ¿Quién debía manejar el dinero en casa o ser el proveedor? El hombre. ¿Quién sabía en qué debía invertirse de la mejor manera? El esposo, el hermano o el hombre de la casa. Si no había un hombre y la situación era mala, esa era la razón, la falta de un señor que viniera a poner en orden las finanzas. 


El aprendizaje de mi familia fue particular. En un mundo de mujeres, ellas se hicieron cargo de todo y de optimizar los recursos al máximo. Mi abuela y mi madre fueron ahorradoras a grado superlativo.  Aprendí la importancia de ahorrar y cuidar el dinero, pero no de invertir ni de hacer negocios. 


En la escuela tampoco es algo que se enseñe. Nos enseñan a ser buenos alumnos si estudiamos y pasamos los exámenes, pero no nos enseñan ni el valor del dinero ni nos inculcan el espíritu empresarial o emprendedor.  Nos enseñan a ser buenas y buenos empleados, pero no a relacionarnos con el dinero, las finanzas y los negocios. El mundo hoy no puede seguirse permitiendo esta educación tan desfasada y que destina a tantas personas a la marginación, sobre todo, que las lleva a largo plazo a una probable ruina financiera o a la pobreza. 


No haber aprendido nada de estos asuntos no es pretexto, no debe serlo. Yo nunca le dediqué tiempo a esta cuestión, "estaba muy ocupada", y el resultado fue que dejé mi dinero en manos de "los expertos" que me dieron la fórmula de cajón: "diversifica e invierte a largo plazo". Me pareció sensato, sobre todo considerando mi nula educación financiera y mi gran ignorancia al respecto. Hoy me encuentro con que he tomado pésimas decisiones en este terreno en la vida y que nunca le di la importancia que merecía. Yo perdí pero "los expertos" jamás dejaron de cobrar comisiones ni de ganar por las transacciones que me sugirieron hacer y que dócilmente acepté "porque ellos sabían más que yo". Me dediqué a trabajar como burra y a meter mi dinero a fondos de inversión o a invertir en "activos" que a la larga resultaron pasivos. Nadie es responsable de esto más que yo, y he decidio poner manos a la obra. 


Llevo meses desarrollando mi propio programa de estudios en materia de inversiones y negocios.  Cubre temas tan amplios como contabilidad para no contadores y finanzas para no financieros, pasando por el ABC de una casa de bolsa, así como tipos de negocios e inviersiones.  He aprendido mucho y me falta más aún para sentirme segura con los siguientes pasos, pero me da seguridad saber que existe información al respecto, que ya puedo hacer preguntas que están orientadas al cuidado de mis propios intereses y no de los vendedores de las empresas intermediarias  que son "los expertos" -en los productos de sus empresas y no en la defensa de mis intereses- y que se me está abirendo un mundo de opciones.  


No me estoy haciendo más joven y necesito poner mi dinero a trabajar. Las fuerzas ya no me dan para seguir trabajando por dinero y tengo otros planes también. Me emociona muchísimo saber lo que está abriéndose frente a mi y las muchas opciones que existen para alcanzar la libertad financiera y que desconocía. 


En resumen, y todo este rollo para decirte: no te esperes. El futuro de tus finanzas y de tu tranquilidad depende de ti. No depende de la suerte, de la lotería, de tu marido o de heredar una fortuna. Inclusive, si sucediera esto último, ¿Sabes qué harías y en qué invertirás esa fortuna? ¿Cómo la convertirías en activos que no se conviertan en pasivos a la larga?  


Empieza, por donde quieras, pero empieza. Si quieres un punto de partida que te haga reflexionar y escrito por una mujer que entiende los desafíos que tenemos nosotras - a diferencia de los hombres- te recomiendo leer a Kim Kiyosaki. Tiene dos libros que sugiero leer en el siguiente orden: 1) Mujer Millonaria y 2)It´s Rising Time.  En un acercamiento poco ortodoxo al mundo de los negocios y de la relación de las mujeres con el dinero, pero que puede servirte como arranque.  Investiga, lee hasta cansarte, pregunta, habla con personas expertas en contabilidad, finanzas, impuestos, inversiones, negocios de todo tipo. Métete a internet y busca cursos, videos, cámaras de comercio, suscríbete a newsletters, a seminarios. No pares hasta que empieces a tener claridad sobre lo que existe y aquello en lo que puedes sentirte cómoda para desarrollar tu nicho de negocio. 


¿Creíste que este mundo no era para ti? ¿Y si le llevas la contraria a esta creencia y a quienes te dijeron eso y demuestras -sobre todo a ti misma- que si puedes aprender sobre negocios y finanzas y que tienes todo para tomar buenas decisiones? Dicen las y los expertos en estas cuestiones que las mujeres somos .... ¡Por algo será! 
Pon manos a la obra y no dejes de contarme lo que haces y cómo lo haces. Me interesa muchísimo. 


Déjame tus comentarios aquí abajo y dime si estas ideas te resultaron de utilidad.


Abrazo y buen inicio de semana. 


Publicado originalmente en Conversaciones de café el 9 de septiembre
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