De letras perdidas, hurtos y esperanzas.

Ahora que recupero mis libros, que están en orden, y que me clavo en repasar con tanto cariño lo leído… encuentro muchas ausencias.

Algunos se fueron con el divorcio (incluso algunos que me regaló el interfecto en algún cumpleaños). Muchos otros fueron prestados y nunca volvieron. De los más no imagino cómo desaparecieron de mi librero.

Fuera de África, de Karen Blixen es una ausencia notable. Quien lo tenga robó algo entrañable y muy estrujado.

Mi ejemplar de pasta dura y de aniversario de Cien años de Soledad, el librín pequeño del Olor de la Guayaba, también del Gabo y autografiado para mí. Tsss…

De mi entrañable Ibargüen: Maten al león y Las muertas.

La vida que se va de Vicente Leñero.

De Susana Tamaro Donde el corazón te lleve.

En fin, son los que mi corta memoria extraña.

 Entonces surge la esperanza: si en este país, si entre mis amistades, hay quien roba libros… ¡estoy de fiesta!

 ¿Cuántos libros te faltan a ti? ¿Imaginas dónde han parado? Duele menos saber que aunque les extrañes a alguien le han encantado tanto que no los quiso devolver.

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Comentario de Kelebek el febrero 12, 2015 a las 10:40am

¡Flaca!
Ah esos libros que se han perdido. Juro que cuando me mudé de Oaxaca sentí que tenía harrrtos libros y ahora que volví por ellos sólo me traje una cajita, pero tenerlos en casa es muy gratificante.

Revisando me di cuenta que me falta el amor en los tiempo del cólera y cien años de soledad, también eché en falta la isla bajo el mar y retrato en sepia de Isabel Allende.

Mi único libro de la Nïn se quedó en casa de alguna amiga y no creo que vuelva; la promesa del ángel, Zig Zag.. uff me faltan muchísimos, nada más espero que estén en buenas manos.

Comentario de Renata Rodriguez el febrero 9, 2015 a las 5:23pm

Angélica, buena idea me has dado!  Mas que boletas (que seguro también pierdo) una libreta pegada con listón  y resistol al librero mismo donde apunte a quién, en qué fecha y que le presté. Solo se liquida la deuda cuando venga con mi crayola y tache el préstamo. Te juro que lo voy a hacer!!!

Comentario de Angelica Macias. el febrero 9, 2015 a las 4:37pm

Es todo un riesgo prestar un libro....es verdad.

Pero más riesgo es no compartir el conocimiento que en ellos contiene... no crees?

Si yo perdiera la amistad por los libros que no me han regresado, ya estaría como dice la canción: 

Sola con mi soledad ¡!

Compañera, he disfrutado y reido  mucho con tu blog... mira que me ha surgido una idea de hacer boletas de préstamo como en la biblioteca eh?

Saludos cordiales y todo mi agradecimiento por tan grato momento que me regalaste con tus letras.

Comentario de Tavata Yolanda Espinosa León el febrero 9, 2015 a las 4:27pm

AH!!! Ya entendí, mil gracias, ahora si prometo hacer el ejercicio sobre mis lecturas fundacionales. hasta la vista baby 

Comentario de Renata Rodriguez el febrero 9, 2015 a las 4:08pm

Tsss... me pasé de críptica: Una cosa son las lecturas fundamentales (que no se brinca una ni con "El rincón del vago" entre primaria y prepa) y otra las que ayudan a "fundarte" como ese ser humano que eres hoy. A eso me refiero! Ejemplo: a mi me dejó huella el Quijote, La habitación propia de Virginia Wolf, la obra completa de Ibargüengoitia (yo quería escribir así), etc... Es muy educativo revisar cuáles han sido las lecturas que te han marcado.

Comentario de Tavata Yolanda Espinosa León el febrero 9, 2015 a las 3:53pm

Disculparas mi ignorancia mi querida Renata pero esa frase de  "lecturas fundacionales"  no logra entrar en mi pequeña cabeza y se ha hecho lios pensando que quisiste decir, ¿podrías ayudar a esta neófita en la materia explicándole con bolitas y palitos lo que quisiste decir? mil gracias por tu amable aportación a mi cultura, saludines :) 

Comentario de Renata Rodriguez el febrero 9, 2015 a las 3:15pm

Ana y Tavata, gracias por leerme y compartir conmigo sus propios duelos.  Es curiosa la relación de amor-odio que desarrollamos con algunas lecturas. Y es que nos forjan, nos encaminan por uno u otro rumbo.  Nos ponen espejos delante o nos abren ventanas de aire fresco...  Con razón se vuelve una tan apegada a sus libros.

     Hay un ejercicio que tarde o temprano les receto a mis alumnos: escribir un texto donde hablen de sus lecturas fundacionales... vieran cuántas sorpresas se lleva uno? Si un día están de ociosas, háganlo! no tiene desperdicio el resultado!

Comentario de Tavata Yolanda Espinosa León el febrero 9, 2015 a las 12:31pm

Renata, que coincidencia yo estaba en pleno llanto porque mi libro de la quinta montaña de Coehlo desaparecio extrañamente en un reciente viaje, mas porque tenia un valor sentimental para mi, lo único que pensé es que deseaba con toda el alma que estuviera en buenas manos; que fuera leído,y  disfrutado , y no arrumbado en algún rincón como la muñeca fea, saludos y me da mucho gusto volver a leerte, un abrazo y sigue pendiente el cafe eh!!!

Comentario de Ana Mansilla el febrero 8, 2015 a las 7:55pm

Que buena reflexión, en lo personal ni lo pienso. En cada cambio de casa unos van y otros vienen. Siempre hay los prestados que cambian de casa y los nuevos que llegan a ocupar su lugar. Hay de los que me acuerdo solo cuando necesito un dato o cuando alguien los menciona y de súbito se nota su ausencia. Y siempre estaran aquellos que tienen su lugar cerca de la cabecera o en el librero mas cercano, a la vista de todos, los favoritos!

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