Quiero hablar ahora, por primera vez, de una actividad mía: la pintura. Fue por el año de mil novecientos setenta y  piquito, atravesando un momento difícil de mi vida y con el ánimo un poco bajo, que una querida amiga me llevó a su clase de pintura. Iba un poco reacia, pues jamás había tomado en mis manos un pincel y no me sentía con aptitud y capacidad para hacer algo con él.

       A esa primera clase llegué de oyente y fui aceptada por la maestra: Conchita López de Badillo. A ella y a mi amiga, desde ese momento y hasta la fecha les agradezco el haberme introducido a ese mágico mundo de los pinceles, lienzos y pinturas.

       Conchita, Conchis para sus alumnas, fue una gran maestra y un afectuoso y paciente y cálido ser humano. Solo iba yo una vez por semana y duré años !!!!. Empecé tímidamente con lo básico, dibujo; más las clases estaban llenas de dinamismo, innovación que te hacían soltar la mano y aflorar la creatividad.

       Ahí en su taller, traté varias técnicas pero la primera fue óleo y con él pasé por varias etapas:  lienzos pequeños, lienzos grandotes, miniaturas, bodegones, paisajismo, sí, llegamos a salir a varios lados, unos cercanos de ida y vuelta; otro de varios días a San Miguel Regla.  Fueron experiencias “artísticas” y de convivencia muy gratas, inolvidables.

       Incursioné en acuarela, pastel, carboncillo y sanguina en desnudos, monotipos y batik. Pero no batik de teñido, sino el de pintar con yanting (tjanting) en seda, algodón y otros materiales. Esta técnica me hizo sentir muy libre, muy creativa, capaz de expresarme más abiertamente, a través del diseño y el color.

       En algún momento, Conchis me instó  a tomar clases con otro gran maestro: Enrique Zapata. Con él trabajé más que nada pastel y aprendí a distinguir tonalidades y aplicarlas sin miedo, aprendí a  captar rasgos y el sentir de la modelo a pintar. Me hizo crecer a pesar de que fue corto el tiempo que estuve en su taller. Al alcance de mi vista tengo un cuadro, al óleo, de unas hojas y flores raras, el último que pinté ahí  y aún siento al verlo esa sensación de ligereza, liviandad, tal vez “inspiración”, que sentí  al hacerlo.

       El tiempo de estar con Conchis llegó al final, pues ella y su esposo se fueron al extranjero.  Busqué otro taller, pues no quería dejar de tener esas horas, ese día mío para pintar, sin interrupciones, sin distracciones.

       Supe de Mauricio Turu y me fui a sus clases dedicadas a acuarela exclusivamente. Me encanta la acuarela pues al usarla me siento relajada, también me da sensación de libertad de expresión, tan limpia, tan suave. Empecé con bodegones, en unos no faltaban las conchas de pan; al terminarlos hasta se antojaban!!. El cuadro de las sandías, que identifica a mi blog, fue uno de los bodegones.

       En ese tiempo y con una de las compañeras, me presenté en el Jardín del Arte, de San Angel y concursé con Batik. Fui aceptada y cada sábado me iba a instalar con mis pinturas, mi silla cómoda y una buena sombrilla. Llamaban la atención, pero no vendí nada!!. No dejó de ser una buena experiencia.

       En todo este devenir de los años participé en varias exposiciones colectivas. El 18 de Octubre de 1991, auspiciada  por la Universidad Autónoma de Querétaro, en la Galería del Patio Barroco del Exconvento Jesuita, tuve mi propia exposición. Me recuerdo nerviosa, un tanto asustada, acompañada de familiares, amigos y visitantes. Presenté óleos, pastel, sanguina, monotipos y en unos cuadros fui aprobada, en otros criticada pero fue el batik el que llamó la atención, pues mis invitaciones llevaban una muestra. Al final cansada pero mi ego un poco crecido.

       Después de Mauricio Turu ya no busqué más talleres y pasó lo que me temía,  con el tiempo fui dejando de pintar, pues aparentemente eran más importantes otras prioridades. Sí, me lo reprocho y voy a conseguir hacer un acto de disciplina y volver a coger pinceles, lienzos, papel y pinturas. Eso estará en mis manos pero volverá la inspiración y la magia?.

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Comentario

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Comentario de Claudia Calvin Venero el febrero 24, 2014 a las 9:32pm

Ayyy, sospecho que tengo algo que ver con el espacio….

Ma, tienes 4 ayudantes muy acomedidos, que maúllan, y pueden jugar con tus pinturas si los dejas. Qué tal que lo usas de brocha y aprovechas su hiperactividad para que hagan avances en tus lienzos…. Ve tu a saber qué obras podrás desarrollar y crear….

Comentario de Abuela, Abuela el febrero 24, 2014 a las 7:15pm

Quedó un poco en agua de borrajas..! ó sea en un intento casi nulo. Ese no tener un espacio ad hoc y tener que sacar y luego guardar y cuidarme de los gatitos, no ha favorecido mucho el entrar de lleno. Pero ya traigo en la cabeza como voy a darme espacio y tiempo. Promise. 

Comentario de Bertha Calvin Venero el febrero 21, 2014 a las 8:29pm

Querida Abuela, abuela. Esa fue tu propuesta desde el 2012. No se bien si lo haz hecho. Si tu temor era no encontrar la magia y la inspiración, !esas las traes tu! 

¡Eres y siempre has sido la magia y la inspiración!

Me gustaría saber en que quedo tu propuesta de reencuentro con la pintura, que era de tus amores.

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