El acceso a la justicia para las mujeres es de las situaciones que sin duda, más levantan controversia e indignan a la ciudadanía de todo el país, ha de ser porque  ese es el compromiso del Estado Mexicano en el que más  se insiste se ha venido trabajando en cumplimiento con los diversos tratados internacionales que nuestro país ha firmado y  justo ahora, a 20 años de la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer Belém do Para de la que les platicaba la semana pasada, donde uno de los temas centrales es el eliminar las brechas de desigualdad que impidan el pleno goce de derechos de las mujeres y uno de los mayores pendientes es este, la falta de acceso a justicia de las mujeres.

Estoy segura que usted que hace favor de leerme, tendrá en su mente alguno de los casos que están pendientes de justicia, sobre todo, de esos casos en los que las mujeres han sido vulneradas en sus derechos y revictimizadas en lo que ya no sabemos quién violenta más sus derechos ¿sus victimarios/as o las instituciones quienes deberían garantizarles justicia pronta y expedita? Pero bueno, lo he dicho antes, idealista como soy, creo en que las utopías se construyen a diario, aunque cueste mucho trabajo llegar a ellas. Así que de momento, les voy a platicar una historia que comenzó con una violación al derecho a la justicia de una mujer aquí cerquita, en nuestra huasteca potosina.

En el 2009, cuando Hilda Bellanira López de la Cruz, originaria del ejido las Palmas del municipio de Tamuín tenía 18 años fue acusada por el delito de aborto mientras era atendida en el Hospital Público de Tamuín, San Luís Potosí, debido a una fuerte hemorragia. Al acudir al hospital, una doctora forzó a la joven a declarar que había tomado una pastilla abortiva a condición de brindarle la atención médica, tras lo cual denunció a Hilda ante el ministerio público, por una trabajadora social de dicha institución y durante las siete horas que permaneció en el hospital, Hilda fue custodiada por la policía.  

Hilda fue llevada a la cárcel preventiva aún con la bata del hospital. Allí permaneció una noche. Quedó liberada al día siguiente por falta de pruebas. Sin embargo, la investigación siguió abierta sin que ella lo supiera. Tres años después, un juez dictó una orden de aprehensión en su contra, siendo detenida nuevamente por la policía y fue llevada al centro penitenciario estatal. Por la noche se le decretó la detención como probable responsable del delito de aborto. La familia de Hilda pagó una fianza para obtener su libertad provisional. A partir de esa fecha, cada día 30 del mes, Hilda tuvo que presentarse a firmar el libro de control de procesados en Ciudad Valles. El pasado 5 de abril de 2013, se le sentenció a un año de prisión pese a que quedó evidenciado que no existen pruebas que demuestren su responsabilidad. La defensa de Hilda apeló la arbitraria decisión del Juez y ahí fue donde yo escuché del caso por primera vez.

Durante ya casi 12 años, me he dedicado al estudio y la defensa de los Derechos Humanos de las mujeres, y en noviembre del 2003 tuve la suerte de conocer el trabajo de GIRE (Grupo de Información en Reproducción Elegida) así que cuando supe que fueron quienes al enterarse por la publicación del caso en el diario “el mañana de Valles” asumieron la defensa legal de Hilda, me sentí en gran parte aliviada, ya que sin duda, cuenta con uno de los más extensos grupos interdisciplinarios en el trabajo de la defensa y protección de derechos de las mujeres. El equipo jurídico de GIRE interpusieron una apelación, argumentando que en el expediente no existían pruebas de que la joven hubiese sufrido un aborto provocado después de haber ingerido alguna pastilla, tal como lo denunció el personal médico que la atendió, mismo que la coaccionó e intimidó para que declarara en esos términos, sin contar con un abogado o abogada.

Sin embargo, sentí que no podía quedarme sin hacer nada., así que aprovechando una de estas afortunadas coincidencias de la vida, tenía yo prácticamente poco de conocer a Osiris Jasso Ríos, una de las mentes más brillantes y seres humanos más comprometidos en la protección de los Derechos Humanos que conozco  y en una de nuestras múltiples disertaciones vía whatsapp, acordamos que no podíamos como ciudadanía que somos, quedarnos con los brazos cruzados ante esta situación, así que decidimos que la mejor manera para poder hacer algo por Hilda, era elaborar una carta a las y los diputados de la LX Legislatura del H. Congreso del Estado de San Luis Potosí, magistradas y magistrados de la 5ª Sala Mixta del Supremo Tribunal de Justicia de San Luis Potosí y sociedad en general y la titulamos “[In]Justicia y aborto en San Luis Potosí” donde explicábamos que este caso, encajaba perfecto en la  categoría de “caso paradigmático” ya que a través de su análisis permitía identificar elementos (como violaciones graves a derechos humanos por acción u omisión del Estado y/o sus agentes y que conllevan una responsabilidad del mismo en virtud de sus propias leyes y de los tratados internacionales de los que es signatario) y  que aparte, sugerían cambios en el sistema judicial al exponer patrones de conducta ilegales y violaciones sistemáticas de derechos humanos, análisis de las políticas públicas que contradicen estándares internacionales en detrimiento del ejercicio de los derechos humanos y exigir al poder judicial la apertura de arenas de discusión de temas de derechos humanos, así que, mi querido compañero Jasso y yo, entregamos esta carta a cada uno/a de las personas que en algún momento tendrían en sus manos, la decisión que sin duda, definiría la vida de Hilda en los próximos años.

Así, en esas estábamos, cuando al estar leyendo el “timeline” de mi twitter, leí un tuit del Lic. Jorge Escudero Villa, asesor del diputado Filemón Hilario Flores, donde decía que estaba redactando un punto de acuerdo sobre el caso de Hilda. He de ser muy sincera al decir que por un momento, no supe que hacer. El licenciado Escudero Villa siempre se ha mostrado receptivo a mis comentarios en temática de género y derechos humanos, sin embargo, no sabía en ese momento si era prudente llamarle y ofrecerme como voluntaria en lo que pudiera coadyuvar en la redacción de dicho punto de acuerdo. Así que como siempre ha dicho mi padre que mi mayor virtud es la de no conocer de protocolos, límites y sobre todo ser muy necia, llamé al licenciado, quien una vez más, amablemente y de manera generosa, aceptó las opiniones e intercambio de ideas sobre este caso que sin duda, nos indignaba.

Siendo así,  26 de Julio del 2013, los diputados Filemón Hilario Flores y José Francisco Martínez Ibarra presentaron un punto de acuerdo, pidiendo la absolución de Hilda Bellanira López de la Cruz, (he de decir que sorpresivamente para mí, no firmaba ninguno/a de los y las diputadas de la Comisión de Derechos Humanos, Equidad y Género), pero bueno, el resultado de dicho punto de acuerdo fue que el 27 de noviembre del 2013, las comisiones dictaminadoras coincidieron con el planteamiento de los legisladores Filemón Hilario Flores y José Francisco Martínez Ibarra, para exhortar al titular del Ejecutivo del Estado, a través del Secretario de Salud en el Estado, que en el marco de sus atribuciones establezcan políticas claras en relación a los lineamientos a seguir en los casos en que se dé atención a personas respecto de las que se presuma la comisión de un delito, para que se salvaguarden sus derechos humanos, y garantías constitucionales, esto en consecuencia a lo señalado en el punto de acuerdo elaborado por ambos diputados, en especial con lo que señala la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, adoptada en Belem Do Para, en Brasil el nueve de junio de mil novecientos noventa y cuatro, sustenta que toda mujer tiene el derecho al reconocimiento, goce, ejercicio, y protección de los derechos humanos, y a las libertades consagradas por os instrumentos regionales e internacionales sobre derechos humanos, y comprende entre otros el derecho a que se respete su integridad física y moral; a la libertad y seguridad personales; a la igualdad de protección ante la ley. Asimismo, y en observancia de lo que se considera violencia contra las mujeres en el artículo 4º en su fracción IV de la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia para el Estado de San Luis Potosí, a los actos u omisiones de los servidores públicos que discriminen o tengan como fin o resultado dilatar, obstaculizar o impedir el goce y ejercicio de los derechos humanos de las mujeres, así como su acceso a las políticas públicas destinadas a prevenir, atender, investigar sancionar y erradicar diferentes tipos de violencia…¡¡BRAVO!! Esto, sin duda, significó un GRAN logro para todas las mujeres de nuestro querido San Luis Potosí.

Finalmente, aunque el Supremo Tribunal de Justicia del Estado, (integrado para este caso por la magistrada María Guadalupe Orozco Santiago y los Magistrados Carlos Alejandro Robledo Zapata y Zeferino Esquerra Corpus) absolvió a Hilda, y a pesar de que pudiese pensarse que no podíamos pedir nada más, yo en lo personal me quedé muy preocupada al leer en la prensa las declaraciones del presidente del Supremo Tribunal de Justicia, Álvaro Eguía Romero, quien señaló que el caso de Hilda se trata de un caso “sin mayor consecuencia o impacto social” puesto que, según señaló, se siguió el procedimiento judicial y al final se encontró que no se aportaron las pruebas suficientes para condenar a la indígena.” Así nomás…me preocupa mucho ver que a pesar de todos los esfuerzos, es difícil visibilizar estas condiciones de género, etnia y situación económica que en el caso de Hilda, la hicieron una mujer que tuvo que pasar por todo lo que ya les conté con anterioridad, para poder acceder a la justicia. Aún, nos falta mucho por avanzar, las mujeres necesitamos medidas afirmativas que permitan que nuestros casos sean resueltos con una perspectiva de género para así, gozar a la tan anhelada vida libre de violencia.

Pero esto no quedó aquí, hace unos días, personal de GIRE publicó vía twitter, que este caso de Hilda, está nominado a los Premios Género y Justicia al Descubierto que han sido creados por la organización Women's Link Worldwide teniendo en cuenta que en todos los países, sin importar su sistema político, tradiciones o creencias religiosas, los comentarios de jueces o juezas, cortes y tribunales tienen una influencia enorme sobre el sentido de justicia y la vida diaria de todas las personas.

Los Premios destacan los pronunciamientos o decisiones hechos en el contexto de un proceso por, jueces y juezas, miembros de comités de protección de derechos humanos, de juntas u oficinas de asilo o por fiscales y defensores del pueblo, que hayan tenido un efecto positivo o negativo sobre la equidad de género, incluyendo aquellos relacionados con derechos sexuales y reproductivos, violencia de género y discriminación por género. (aún pueden votar por el caso de Hilda en esta dirección: http://www.womenslinkworldwide.org/wlw/sitio/caso-interna.php?idcas... )

Así que esta es una excelente oportunidad para recordar que si, que la justicia aún no es perfecta y que no todas las mujeres tienen el acceso a ella como debe de ser, pero que siempre va a existir gente que trabaje por nuestros derechos y que aunque parezca que no hay nada por hacer, nunca debemos de darnos por vencidos/as y que algún día, el acceso a la justicia para las mujeres deje de ser un punto menos en el sistema judicial mexicano y cumpla a cabalidad con los compromisos pactados por el Estado Mexicano.

 

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