Esta necesidad es la generante por la cual diversas páginas de internet pretenden, con un costo económico para el usuario o comerciantes, ayudar a los solteros en la tarea de encontrar pareja. El número de páginas es considerable: pof, amor en línea, match, edating, cupid, etc., todas ellas diversas, presentando a diferentes hombres, en nuestro caso, aparentemente interesados en participar en el proceso de selección de pareja. Algunas presentan filtros importantes para aceptar o no a los interesados en ti. Todas ellas favorecen el autoconocimiento, preguntan sobre ti y a veces, perdón por hablar en primera persona, en el proceso previo a la separación, ya no sabemos quiénes somos o que nos gusta, la relación personal previa nos había provocado una especie de simbiosis amorosa, en donde lo que a él le gustaba era, irremediablemente o por voluntad propia, nuestro gusto.

Así, eso de preguntarte que te gusta, que haces, etc. Es realmente una tarea interesante y motiva el cuestionamiento y conocimiento de donde estamos, que queremos y NO queremos, pero sobre todo de quienes somos. Un auto conocimiento que deberíamos realizar con mayor frecuencia, así como limpiamos el closet, deberíamos limpiar nuestra mente y espíritu frecuentemente para estar en aptitud de poder continuar viviendo íntegramente.

Igualmente las páginas te preguntan qué quieres en un hombre (pregunta trascendente y motivante de la reflexión), la verdad en mi caso, yo nunca me había cuestionado lo que quería de un hombre, cuando me encontré a mi exesposo, quien fue mi primer novio, no estaba ni cierta de lo que quería en mi vida y estaba muy distante de saber quién era yo realmente o que pretendía en lo laboral, emocional, etc. En ese entonces me parecía suficiente el pensar en un hogar, un hombre a mi lado, un matrimonio por siempre, hijos –quizás- un apoyo moral, amoroso y quizás económico, pero mis requisitos estaban lejos de ser específicos a como era el hombre, tipo de matrimonio, que era un apoyo y si bien me casé enamorada, creyendo compartir muchos valores, principios, conocía muy poco de lo psicológico que había detrás de mí y de él, sabiendo de una compatibilidad real; pero no observando tan detenidamente como debiera sus defectos y su origen. Sus faltas eran justificadas por mí, pues no eran aparentemente algo trascendente. Nunca me detuve a pensar que su soledad era tal que acabaría por aislarlo de mí y mis hijos. Cómo su trabajo de trotamundos era lo más importante para él y su forma de solucionar los problemas era ocultarlos y su trato a mí no era de consideración, cuidado y cariño, lo cual ahora si anhelo, sino una especie de compañerismo. Que para él olvidar mis errores era casi imposible. Su forma de cuidar el dinero, era también una forma de cuidar no dar su amor, etc. En contraprestación yo soy casi manirrota y por tanto mi generosidad no tiene límites, que para mí el rencor es innecesario y olvido todo, pero necesito hablar y hacer catarsis. Mi forma de amar es regalando cosas y tiempo y necesito me consientan y me tomen de la mano. Fácil hoy, quizás, difícil de lograr también. Pero al fin, es mi hoy y había que poner manos a la obra.

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