Llegas a casa y botas las llaves, la bolsa y te tumbas en el sofá, no lo entiendes, no lo asimilas ¡cómo te pudo pasar otra vez! Te perdiste todas las señales que tus amig@s te enumeran una a una, no lo viste (o no lo quisiste ver) y ahora estas de nuevo con el corazón roto, el alma en un hilo y lo que es peor, sin saber dónde estuvo tu error. Será que simplemente tienes mala suerte o te tocan “puro patán”, bien, pues déjame decirte que nada de eso, la única responsable de tu pesar, de tu dolor, eres tú misma.

 

En realidad sufres porque te estas contando una historia, una historia donde tú eres la víctima y por supuesto que una víctima jamás es responsable del daño que le hacen los demás, te ves a ti misma indefensa ante las situaciones que te ocurren, pero ¿en realidad es así? Nuestro cerebro genera emociones a partir de los pensamientos que creamos, entonces “revive” la emoción cada vez que recuerda algo desagradable, ahora ¿Cuántas veces te vas a contar la misma historia?

 

La vida es como un gran salón de baile y te emparejas con las personas que saben bailar lo mismo que tú, que llevan tu ritmo y entienden tus pasos, aunque ninguno de los dos sea consciente de ello, lo cual no significa que eres víctima de la circunstancias, sino que te falta autoconsciencia, de tus sentimientos, de tus limites, de tu persona, o sea, Inteligencia Emocional. Esta habilidad nos permite identificar qué mensaje le estamos mandando a los demás, cómo es que puros patanes encuentras en tu camino y sobre todo, hacerte responsable de ti misma, identificar tus limites, respetarlos y retomar el poder de tu vida.

Te invito a conocer más del tema en nuestro Lab de Marzo “Emociones Inteligentes”

Cynthia Aguilar

CEO Empodérate Mujer

#VamosJuntas

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