La mayoría de los problemas que se presentan en un día a día, suele ser por falta de comunicación.  No solo en lo profesional, también en relaciones personales, cuando no hay una buena comunicación, las relaciones se debilitan y hay malos entendidos.

 

Muchas personas, cuando no tienen soluciones inmediatas para sus clientes, suelen evitar tomar la llamada para no tener que decirles la verdad; se les hace eso más fácil a reconocer que no tienen una respuesta positiva.   

 

La sugerencia ante este supuesto es que debe ser al revés. Cuando tú hablas con alguien y te adelantas a darle los hechos, ya sean positivos o negativos, siempre va  a agradecer estar al tanto de lo que está sucediendo, en lugar de darse cuenta a la mala. Recuerdo que cuando trabajé en el medio financiero durante la crisis hipotecaria, que los mercados eran muy complicados y las inversiones de los clientes no iban nada bien, una de las mejores armas para tener a los clientes tranquilos, era hablarles antes de que recibieran su estado de cuenta y explicarles lo que estaba pasando. Si bien no resolvía el tema de sus inversiones, agradecían tener información y sentirse atendidos.

 

Si tu le explicas a un cliente la razón y los motivos por los cuales algo no está teniendo respuesta, en lugar de tenerlo en la incertidumbre,  te va a agradecer aunque el problema no sea resuelto.  Esto puede ser considerado como una atención personalizada y que es algo en lo que estás trabajando, en lugar de asumir o especular que no te importa.  Cuando no hay una buena comunicación, empiezan las desconfianzas y los problemas, las personas  se ponen a la defensiva y cerrados, cuando se provoca esta reacción en los clientes, puede ser demasiado tarde cuando ya quieras resolver las cosas.

 

La mejor solución es adelantarte y dar la cara, avisar qué está pasando y por qué no está siendo resuelto el problema o entregado el producto.  Asumir que el cliente, prospecto o proveedor tiene que saber cual es el proceso que corre del otro lado, está mal, por que no tiene porque adivinarlo y eso hace que se debilite la relación.

 

Muchos profesionales, se desesperan y se frustran porque creen que sus clientes son muy exigentes, que no tienen paciencia y que no entienden que no siempre depende de ellos. Para que otros lo entiendan, asegúrate que se los explicas, haz un esfuerzo por hacer una llamada de seguimiento aunque sea para decirle que todavía no está resuelto pero que estás trabajando en eso. Recuerda que de lo contrario, pensarán que para ti no es prioridad, que no te importa y que la organización tampoco está interesada.

 

Evita mandar señales equivocadas escondiéndote detrás de un “dile que estoy ocupado que luego me reporto”. Dar la cara y comunicar correctamente es la mejor forma de demostrar tu liderazgo y de fortalecer no solo tu valor como profesional, sino las relaciones con otros. Ten por seguro que te traerá seguidores, mejores clientes y mejores frutos en el futuro.

Foto: Dreamstime

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Comentario de Sara Gutierrez Reyes el noviembre 10, 2016 a las 10:23pm

ASI ES ¡¡ a mi me acaba de ocurrir algo parecido con un recurso que recibimos para hacer algo pero a las personas que se les entrego el recurso no respondieron a tiempo, y fue mucho mas fácil explicar lo que estaba sucediendo y la empresa que nos apoyo quedo mas contenta con la realidad expuesta . ¡¡ gracias solo confirma tu articulo que estoy haciendo lo correcto ¡¡ saludos y bendiciones ¡¡

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