El escritor Clive Staples Lewis decía que “el dolor mental es menos dramático que el dolor físico, pero es más común y también más difícil de soportar”. Esta frase encierra lo que muchas personas con depresión sufren y muestra cómo se llega a minimizar su complejidad y atención.

Cada 13 de enero, Día mundial de lucha contra la depresión, ponemos a la mesa de discusión las implicaciones que tiene este trastorno mental en las sociedades, como una importante causa de discapacidad, e incluso un detonante que puede llevar al suicidio.

Este padecimiento se manifiesta a través de una tristeza persistente y una falta de interés en actividades que antes nos resultaban placenteras o gratificantes; genera alteraciones de sueño y apetito; y provoca cansancio y falta de concentración.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión ha afectado a más de 264 millones de personas en el mundo; y al agravarse por la enfermad COVID-19, ha dado lugar a otra pandemia de tipo emocional provocada por el miedo, la incertidumbre y el aislamiento.

La Organización Panamericana para la Salud (OPS) resalta que esta problemática es causada por la combinación de factores genéticos, ambientales y psicológicos que impactan en nuestra vida cotidiana.

A nivel mundial, de acuerdo con datos de 2021 de la OMS, se estima que el 5% de las personas adultas padecen algún grado de depresión, con mayor afectación en las mujeres que en los hombres.

En México, según la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) 2021, el 15.4% de las personas encuestadas presenta alguno de los síntomas de depresión. En el caso de las mujeres con un mayor porcentaje de 19.5 % en comparación con el 10.7% en los hombres.

De acuerdo con los datos de la Oficina de Información Científica y Tecnológica para el Congreso de la Unión de 2018, México solo destina, en promedio, un 2% de su gasto total a asuntos de salud mental. De dicho monto, el 80% se dirige a la operación de hospitales psiquiátricos, y solo el 20% se orienta a la detección, prevención y rehabilitación de padecimientos como la depresión.

Este problema no se resuelve de manera simplista, dándole ánimo a alguien o teniendo una charla persuasiva para cambiar sus actitudes; se trata de un padecimiento que requiere tratamientos especializados y específicos. Para poder enfrentar esta enfermedad es fundamental que deje de ser un tabú, que hablemos de ella con información, conocimiento y empatía.

Cuidar nuestra salud mental debe ser prioridad no solo individual, sino colectiva, pues es un tema de salud pública; como ya lo dijo Martin Luther King Jr. “todos estamos atrapados en una red, cosidos en una sola prenda del destino. Lo que afecta a uno, afecta a todos indirectamente.".


Fuente:

"Depresión: la otra pandemia a enfrentar", La Silla Rota, 20 de enero de 2022, disponible en: https://lasillarota.com/opinion/columnas/depresion-la-otra-pandemia...

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