Gloria Anzaldúa (1942-2004) activista, académica, feminista, y poeta chicana, en la carta que dirigió a las escritoras tercermundistas, en mayo de 1980, incita a las mujeres a escribir aunque no tengan una habitación propia ni dispongan de tiempo para pensarlo demasiado, “en ese mero acto se encuentra nuestra sobrevivencia porque una mujer que escribe tiene poder. Y a una mujer de poder se le teme” (1).
En un taller de escritura creativa titulado “Hasta la cocina”, impartido por Anilu Zavala (autora, comunicóloga, gestora cultura y editora), leí por primera vez la carta de Gloria Anzaldúa. Me descolocó, sentí que me cuestionaba particularmente sobre mi miedo a escribir. Después fue como si me empujara a tomar el lugar que me corresponde en la vida, a través de la palabra escrita. Entendí que, si desde hace siglos a las mujeres se nos ha pretendido silenciar, invisibilizar y actualmente hasta borrar, escribir siempre será una acción deliberada para reconocernos como hacedoras de la historia humana.
¿Y cómo hacemos historia las mujeres? De mil maneras y todos los días, aunque no sean reconocidas todas nuestras aportaciones ¿Te imaginas cómo sería el mundo si hubiéramos recibido un sueldo por cocinar y lavar trastes desde que fuimos niñas? ¿o te imaginas qué pasaría si de pronto todas-todas dejáramos de realizar esas actividades al mismo tiempo?
Desde siempre, las mujeres hemos trabajado para sostener la vida en nombre del amor, gratuitamente y sin prestigio social. Escribir y publicar sobre lo que nos pasa en la cocina es un acto de justicia, que nombra a nuestras abuelas, a nuestras madres y a las mujeres que día a día transforman su tiempo, sus saberes, y su creatividad en sopas, guisos, platillos especiales, postres y bebidas para alimentar, sanar y celebrar, mientras construimos memoria colectiva y sentido de pertenencia.
Como parte de esa memoria colectiva la editorial Somos Disruptivas publicó el libro “Hasta la cocina. Un viaje de placer para todos los sentidos”, que reúne los relatos de 21 mexicanas de diferentes edades, profesiones y ocupaciones que participamos en los talleres de Anilú, desde 2020.
Mi texto es una carta que dialoga con la de Gloria Anzaldúa. Ella dice que mi silencio silencia a otras mujeres, por eso quiero escribir como a ella le gustaba, salvajemente antes de que la tinta se coagule. Hago mía su invitación para vencer el miedo de exponerme a través de la escritura, adueñándome de las palabras que sí dicen quién soy, y así mantener vivo el espíritu de rebeldía.
(1) Gloria Anzaldúa. “Hablando Lenguas. Una carta a escritoras tercermundistas”. Editado en libreOffice por Fusilemos la Noche, Oaxaca 2017. Pag. 44
Comentario
¡Claudia querida qué gusto recibir tu comentario! Gracias
Gracias también por tu interés hacia el libro. Por ahora, se puede conseguir únicamente, a través de la editorial. La encuentras como Somos Disruptivas en Facebook. https://www.facebook.com/somosdisruptivas
Qué maravilla querida Carmen. Me encantó saber sobre este libro y que tu voz esté plasmada en él.
¿En dónde lo podemos conseguir?
Abrazo.
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