¿Por qué será que la mayoría de las mujeres que conozco, incluso las más fuertes, las más valientes tienen dudas de lo que hacen tan bien? Yo todo el tiempo me la paso dudando de si eso, en lo que pienso y creo firmemente está bien. No lo sé, me gusta dudar, aunque a veces no lo muestre. Tener como mínimo algunas certezas, como base para poder vivir. No hacer daño deliberado, pensar que todxs, incluso quienes más me cuesta tienen derecho a la dignidad de ser personas… aunque se muestren como estúpidos o dañen. Querer ser feliz y no sentirme culpable por ello.

 

Hoy tome tè y galletas con mi nueva vecina, una encantadora mujer alemana que lleva años en México. Hace días con la lluvia me doblo la ropa que había dejado colgada en el jardín y le agradecí con una maceta pequeña de flores y una pintura mía de un pájaro rojo... creo que ese fue el principio de esta amistad chiquita que aún no crece.

 

Me dejó pensando la charla con ella la tarde de hoy, me decía que le gusta mucho mi cuadro… y es curioso hablar de lo que hago con alguien que no me conoce de nada. Explicarle(me) lo que hago, por què lo hago. Me descubrí diciendo en voz alta que me considero buena, muy buena en lo que hago fuera de la pintura. Nunca lo había hecho… y tengo ejemplos para al menos justificar lo dicho… Pero con la pintura es diferente. He dejado mucho atrás en estos cinco años para pintar. Me parece que he avanzado desde que decidí que esa sería mi actividad principal. También veo con frustración que me falta mucho, que tengo vicios adquiridos y con alegría descubro nuevas vías, caminos y posibilidades…

 

Regreso a casa y dejo a un lado lo que estoy haciendo para tomar los pìnceles…veo lo que hice días atrás y no me gusta nada… dudo, otra vez las dudas, los miedos y tomo el pincel y me ayuda, me libera tapar todo, dejar algunos rastros de lo hecho, pintar sobre eso.

¿No hacemos eso todxs? Podemos borrar, dar un paso atrás o seguir con las marcas de lo anterior que lo hacen más interesante… dejarlo así, retomarlo, comenzar de nuevo… las decisiones tan similiares a todos los días.

 

Prefiero eso, a vivir sin sentir, sin dudar, sin tener convicciones que defiendo y cambiar también si me convencen de ello. Vivir pues, y agradezco tanto poder pintar, encontrar siempre mi refugio ahí, en un pincel en un soporte donde se expresan mis pensamientos, incluso aquellos de los que no soy consciente.

 

¿ustedes, qué refugio tienen cuando dudan?

 

 

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