Soledad, hay veces que tu compañía me viene bien, pero hoy no. Estos días no. En este instante, no.

Estoy cansada, muy cansada, de mi vida, de la autosuficiencia, de la soledad. Tanto tiempo demostrando (no acabo de definir ni precisar a quién) que soy capaz, autosuficiente, eficiente, valiente, que este show ya me cansó.  No quiero que alguien venga a hacerse cargo de mi vida, no podría, pero si quisiera tener en quién recargarme.

Necesito un hombro para llorar cuando lo requiera, sin sentido ni motivo alguno. Necesito alguien que me de la mano o que haga algunas de las cosas que yo ya no quiero ni puedo hacer. No me refiero a cosas complicadas, a cuestiones cotidianas. No puedo con esta doble y triple jornada que me he impuesto: trabajar de sol a sol, llegar a casa a seguir trabajando en todo lo de la casa: desde lavar mi ropa. Pienso (creencias familiares) que si alguien lava mi ropa voy a demostrarme inútil y floja… tengo que hacerlo yo. Estar lavando ropa a las 2 de la mañana, para levantarme a las 6 o antes, salir a las 7, manejar una hora hasta llegar a mi destino a las 8 y media. A esa hora ya estoy cansada y harta del tráfico. El día sigue así, resolviendo cosas y cosas y cosas. Reuniones, llamadas, citas. A las 6 de la tarde estoy que muero de cansancio. Me quedo en la oficina hasta las 8 ó 9, pues si salgo después de las 6 y antes de las 8 hago dos horas de regreso a mi casa por el tráfico. Paso por lo menos 3 horas al día en el coche. Ya estoy HARTA. 

La vida se me está yendo entre las manos. Me siento vieja. Cerca de los 50. No tengo tiempo en mi ocupado horario laboral de conocer gente ni de salir con alguien y los hombres que conozco, no me gustan. Llega el fin de semana y, en serio, lo último que quiero es salir con alguien. No quiero tener que correr para arreglarme y estar detrás de un horario. Quiero hacer las cosas a mi tiempo y ritmo. Si puedo dormir, lo prefiero. 

¿Resultado? Esta soledad que me tiene envuelta, poblada, cansada. La estoy eligiendo evidentemente, pues hago todo en mi vida para estar así. Rodeada de gente y compromisos, pero en soledad. Ya me cansó. Si, si quisiera una pareja para compartir mi cama de vez en cuando, viajar, platicar, reír, vivir cosas en complicidad. 

La responsabilidad no es de nadie mas que mía. Yo lo elegí y estoy viviendo las consecuencias.

Quiero bajarme del barco, pero parece que este barco no tiene rumbo y no sé cuál es el siguiente puerto. ¿Será que me aviento al mar, sin salvavidas y me pongo a nadar a ver a dónde llego?

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