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Comentario de Mujeres Construyendo el octubre 17, 2014 a las 6:24pm

Saludos Silvia, Qué interesante. Gracias por compartir.

Te dejamos este tutorial que puede serte de utilidad. http://youtu.be/R82M2vkBKh4

¡Buen fin de semana!

MC

Comentario de Silvia Méndez Ugarte el octubre 17, 2014 a las 4:49pm

“…no se ha demostrado la existencia del instinto maternal, no está ubicado en ninguna parte del cerebro, en ninguna glándula y tampoco en ninguna hormona…”

¿Madre por naturaleza?

En nuestra sociedad, se ha naturalizado tanto la maternidad para las mujeres, que es casi imprescindible que una mujer lo sea; las condiciones no importan, ¡sólo que lo sea!

 

Nos han “vendido” la idea de que nuestra naturaleza biológica femenina posee ¿acaso una neurona, o un gen?, definido para la maternidad, ¡qué raro que sólo las mujeres nacimos con ese algo genético y los hombres en cambio no poseen el gen de la paternidad!!

 

Según este postulado, las mujeres no pueden negarse a cumplir con el rol de ser madres, no importa que lo sean como madres solteras, (porque como menciono antes, parece no existir el gen de la paternidad), o que las madres sean adolescentes o que sean madres multíparas[1]. En todos estos casos se dice que la maternidad es una bendición y que no hay que renegar de ello, aunque esto signifique precariedad, pobreza, insalubridad, subdesarrollo, baja calidad de vida, frustraciones e insatisfacción.

En ninguno de estos casos, está permitido renunciar a la maternidad y las mujeres deben asumir este rol pese a las condiciones nefastas en que se presenta la maternidad. Nuestra sociedad no cuestiona el hecho de que un hombre “no se haga cargo” o no asuma su responsabilidad familiar, pero esta misma sociedad juzga, condena y sataniza a una madre que renuncia a ese rol. Cabe mencionar, que este criterio de valoración social con respecto a la maternidad está muy ligado a la religión y a los dogmas de las Iglesias, por lo que muchos aspectos que tienen que ver con la maternidad son incuestionables e inexplorables.

 

Volviendo a nuestra pregunta y dando respuesta a la misma, pese a que algunos estudios biologicistas[2] se empeñan en querer demostrar las diferencias psicológicas producto de las diferencias biológicas de nuestros cuerpos, lamento decepcionarles diciendo que no se ha demostrado la existencia del instinto maternal, no está ubicado en ninguna parte del cerebro, en ninguna glándula y tampoco en ninguna hormona. Existen cambios fisiológicos que se producen en el cuerpo de las mujeres a raíz de la maternidad, pero previo a esto, no ha sido posible identificar un órgano físico que impulse o motive a que las mujeres deseen ser madres. Al parecer, todo es producto de la socialización.

 

¿Madre por elección?

Ni todas las mujeres son madres,

Ni todas las mujeres quieren ser madres,

Ni todas las madres han querido serlo.

En este punto, resulta fácil y ligero indicar que en la actualidad “las mujeres se embarazan porque quieren, con tantos métodos anticonceptivos, es posible evitar un embarazo”, esto hace suponer que la maternidad sería una elección libre y consciente de las mujeres (nuevamente, se cataloga y juzga solo el comportamiento femenino). Sin embargo, la realidad dista aún de estos preceptos deterministas y aislados:

En el mundo[3]:

  • Todos los años, 7,3 millones de niñas menores de 18 años dan a luz.
  • 20.000 niñas dan a luz todos los días.
  • 70.000 muertes en adolescentes todos los años por complicaciones del embarazo y del parto.
  • 3,2 millones de abortos inseguros cada año.

En Bolivia[4]:

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Salud (ENDSA 2008), se estima que cerca de un 18% de las adolescentes de 15 a 19 años ya son madres o están embarazadas. La mitad de estos embarazos no fueron planificados al momento de la concepción y en un 70% de los casos son embarazos no deseados.

Ninguna mujer que no elija ser madre, debería quedar embarazada ¿será posible respetar y cumplir este desafío?

 

¿Madre por obligación?

La maternidad era una función social antes que física.

Adrienne Rich

Dentro del enfoque interpelador dirigido a este imaginario de ser y querer ser madres, me apoyo en las reflexiones y cuestionamientos que plantea la docente universitaria, escritora y militante feminista italiana Silvia Federici, quien en relación a este punto y de forma muy clara expone: "Yo siempre digo que el cuerpo de la mujer es la última frontera del capitalismo. Quieren conquistar el cuerpo de la mujer porque el capitalismo depende de él", y expone la siguiente disyuntiva: "Imagínate si las mujeres se ponen en huelga y no producen niños, el capitalismo se para. Si no está el control sobre el cuerpo de la mujer, no hay control de la fuerza de trabajo", explica[5].

 

El sistema social, económico, político y cultural exacerba el papel de las mujeres como madres porque precisa de la reproducción de la humanidad como fuente de fuerza de trabajo para seguir produciendo y reproduciendo capital, servicios, materias, especies. En este sentido, la reproducción de las mujeres es fundamental, lo que hace que el sistema (patriarcal, como base y sustento) se adueñe del cuerpo de las mujeres en beneficio de sus intereses.

 

Para ello se vale de la socialización de género, que es la manera de regular las acciones y las decisiones de las personas en función a su sexo biológico. Desde pequeñas a las niñas nos dan muñecas para cuidar y atender, preparándonos ya para la función materna, esta actividad casi exclusiva para las niñas, propicia que se manifiesten sentimientos de ternura, la emotividad, el privilegio del bienestar del otro sobre la propia persona, el desgaste y sacrificio en el cuidado y la atención brindada. A partir de allí, se afirma acérrimamente que las mujeres tienen la sensibilidad y capacidad emotiva para la reproducción, la crianza y el cuidado de hijos e hijas. Al mismo tiempo, esta capacidad se extiende para que las mujeres puedan cuidar al resto de la familia cuando amerite; a hermanos o hermanas menores, personas de la tercera edad, personas enfermas y/o con discapacidad.

 

El encargo social es grande, pero nadie cuestiona que las mujeres no puedan desarrollar este rol excelentemente, en cambio las funciones racionales y analíticas que tienen que ver con política, economía, negocios, etcétera, esas sí carecen de legitimidad para el género femenino, después de todo, dicen: “no han nacido para ello”.  Es esta diferenciación impuesta y tajante la que neutraliza cualquier posibilidad de reflexión y autoanálisis, el hecho de que tengamos que ser y no que elijamos ser, limita nuestras verdaderas potencialidades, frustra la libre elección y determinación. Después de todo, podría caber la frase de Adrienne Rich que dice: “Si la maternidad no fuera una institución tan opresiva, muchas mujeres “sin hijos” elegirían tenerlos”.[6]

 

Pese a que este análisis resulta bastante cuestionador – y puede que hasta perturbador- la intención es profundizar con una mirada diversa hacia los roles y tareas impuestas a las mujeres, cabe indicar que si el sistema heteronormativo, patriarcal y capitalista no pusiera tantas cargas y de forma tan desmedida sobre la responsabilidad de la crianza, cuidados y afectos en las madres, se podría considerar la posibilidad de la elección libre, consciente y responsable de la maternidad. Después de todo, aunque nos guste o no nos guste, Mujeres y Hombres (en nuestros componentes hormonales) tenemos la posibilidad de la procreación. Sin madres no habría hijos ni hijas, claro está, por eso la reproducción ha sido y será un tema de mucho análisis y esperemos que de muchos debates también.



[1] Mujer que ha tenido más de un parto. Real Academia Española. Consultado en www.rae.es

[2] Enfoque dominantemente biológico, que no considera la integralidad de las personas. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud somos seres bio-psico-sociales. A través de este enfoque se pretende dar respuestas orgánicas a todos los comportamientos sociales de las personas, incurriendo en que las diferencias de género tienen una raíz biológica – orgánica.

[3] Fondo de Población de las Naciones Unidas: Estado de la población mundial. Maternidad en la niñez, enfrentar el reto del embarazo en adolescentes. 2013.

[4] Plan Nacional para la Igualdad de Oportunidades "Mujeres Construyendo la Nueva Bolivia para Vivir Bien". Bolivia, 2008.

 

[5] Extraído de eldiario.es, consultado en su página web: http://www.eldiario.es/norte/euskadi/cuerpo-mujer-ultima-frontera-c...

[6] Adrienne Rich: Nacemos de mujer. La maternidad como experiencia e institución. Ediciones Cátedra. Madrid, 1986.

Comentario de Mujeres Construyendo el octubre 17, 2014 a las 8:03am

Estimada Silvia,

Saludos y gracias por tu publicación. Te sugerimos que cambies el enlace para que se vea más atractivo en la entrada y que escribir algo de contexto para explicarle a los y las lectoras de qué se trata tu post. Esto hace más atractiva la entrada a las personas y se animan a participar y leer más.

Ojalá te resulte de utilidad esta sugerencia.

Gracias y buen día.

Comentario de Silvia Méndez Ugarte el octubre 14, 2014 a las 7:25pm

La maternidad es algo que se elige libre y voluntariamente?, sí?, no?, qué opinan ustedes.... aquí unos pincelazos para esta reflexión!

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