Debería estar acostumbrada a ver mujeres criticando fuertemente a otras, pero no lo logro.

Aunque esta sea una práctica excesivamente frecuente, simplemente no logro acostumbrarme a ello.

Las críticas, los chimes, las miradas desafiantes, las burlas...

¿Por qué actuamos de esa forma?

¿Por qué la mujeres tenemos la tendencia de sabotearnos las unas a las otras en lugar de apoyarnos?

Estamos aquí reunidas para actuar con sororidad, para darnos una mano en todo momento, pero es mucho más lo que hablamos que lo que hacemos realmente por ello.

En este artículo vengo una reflexión motivada por la decepción, frustración o incluso por la ira al ver un entorno social duramente crítico entre nosotras mismas, las mujeres.

¿Proviene nuestra actitud desde nuestra naturaleza?

Recuerdo que hace un año conversaba con una veterinaria que me explicaba el motivo del comportamiento de dos perras.

Dos hermosas perritas, una madre y la otra la hija. Una joven y la otra vieja que continuamente peleaban. 

Y las peleas además de continuas podían llegar a ser sumamente violentas.

El motivo, según ella me explicaba, es que la hembra se mantiene permanente luchando por la posición de poder.

No existe, como ocurre con los machos, la clara identificación de la hembra alfa a la cual el resto siguen.

Sino que las hembras, en cada oportunidad que se pueda, buscarán ganar el poder sobre la otra.

¿Proviene entonces esta lucha de poder entre nosotras desde nuestra naturaleza?

Y este sencillo y básico ejemplo se me viene a la mente tras ver el comportamiento diario de las mujeres en grupos sociales.

Lo veo a diario en mi trabajo como coach, al ser parte de grupos de Facebook, e incluso, en mi propio circulo social y 'amistoso'

A pesar de que deberíamos apoyarnos las unas a las otras, darnos una mano sincera y actuar con honestidad, hacemos lo contrario.

Y para rematar..., lo hacemos con hipocresía fingiendo amabilidades que no tenemos y reclamando derechos que no respetamos.

Los 3 peores daños provocados de mujer a mujer

Estoy segura de que cada una de nosotras ha vivido una experiencia con la que demuestre que otra mujer ha sido la causante de su mayor dolor en lugar de ser el apoyo fraternal que se espera.

Veamos si también te ha pasado.

# 01 Menospreciar o desvalorizar el trabajo de la otra

Conocemos a mujeres exitosas, trabajadoras y dedicadas. Pero en lugar de felicitarlo, apoyarlo y aprender las unas de las otras, muchas mujeres se concentran en buscar (o inventar) las falencias, los peros, los errores.

Se exige que reduzcan los precios de productos tan valiosos que duramente han creando.

Hay quejas de falta de 'apoyo' cuando otra mujer no tiene la voluntad de entregar tiempo o energías gratuitamente.

Y al final de todo, en lugar de destacar lo positivo de su emprendimiento o atención, la crítica se concentra en cualquier mínimo aspecto sea relevante o no.

Lastimosamente las mujeres se convierten en las peores enemigas de otras mujeres al competir suciamente, al desvalorizar el trabajo de otras y al exigir apoyo gratis sin nunca estar dispuestas a apoyar de regreso.

# 02 Buscar y mantener una relación con un hombre casado.

Yo si creo en el amor, pero estoy completamente convencida de que amar es una decisión. E independientemente de creer sentirse enamorada durante esa bella etapa inicial de la relación de pareja, amar es una decisión.

Por lo tanto decides no amar a un hombre que tiene pareja.

Pero lastimosamente hay muchas mujeres que se dejan cegar con la idea de que esa relación ya estaba acabada, o peor aún, juzgan a la actual pareja de ellos como la bruja, la que no los entiende, la que no les deja ser libres, etc.

Y sí,

es posible que esas mujeres no sean las más felices, ni las mejores parejas, pero son las esposas y eso debe ser respetado.

Pero lastimosamente hay mujeres que no ponen límites. Mujeres que no cortan las intenciones de infidelidad desde un inicio y que aceptan involucrarse con hombres casados con la ingenua esperanza de que ese es el verdadero 'amor' para ellas.

# 03 Definir estándares sociales imposibles de satisfacer.

Seamos sinceras, aquella idea de la figura perfecta, el éxito laboral y la perfección como madres de familia no viene por una presión social general, ni tampoco por la presión de las marcas industriales.

La presión llega por otras mujeres.

Mujeres en un entorno laboral en el que se critican y exigen un maquillaje y vestimenta perfecta, niveles de competitividad exorbitantes, lucha constante por salarios más altos y que al mismo tiempo critican la falta de tiempo dedicada a la familia.

También están las mujeres del colegio de nuestros hijos que juzgan y critican tanto a la madre trabajadora como a la madre ama de casa.

Cualquier falla o demora en el desarrollo de los niños culpamos a la falta de capacidad o de dedicación de las madres.

Son las mismas mujeres las que establecen estándares imposibles de alcanzar como herramienta para criticar y desvalorizar a otras mujeres.

Pero no todo está perdido

No todo está perdido y yo firmemente creo en que cada día somos más conscientes de nuestros errores pasados y de nuestro poder para cambiar nuestro entorno.

Aquí mismo, en mujeres construyendo e conocido a mujeres grandiosas dispuestas a apoyar de verdad, a aconsejar y a acompañar el desarrollo de otras.

En mi trabajo conozco cada día a mujeres que, conscientes de sus errores pasados, quieren reinventarse a sí mismas y eso incluye librarse de todo hábito que implique la crítica a otras y la autocrítica.

Y claro, 

también creo en ti que estás leyendo estas palabras.

Creo en que este artículo despertará una reflexión sobre tus actitudes y palabras hacia el resto de mujeres, así como también te servirá para guiar y corregir a las siguientes generaciones.

Nos necesitamos las unas a las otras.

Piénsalo, todo sería más fácil sin en lugar de actuar como enemigas, las mujeres actuaran como verdaderas compañeras de equipo.

Hasta pronto

Mariela Sánchez, Coach especializada en mujeres, autora del libro "Siguiente Capítulo", fundadora de Historias para Mujeres, y de la Comunidad Mujeres Empoderadas.

Columnista de Mujeres Construyendo desde Abril 2017

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