Extraño no escribir seguido, extraño sus comentarios, extraño la cercanía que sentí cuando empecé a bloguear, en fín extraño la comunicación en general.


     Para aliviar ese sentimiento estoy dispuesta a escribir largo y tendido. Tal véz no será de corrido,pues espero a una de mis hijas a comer y quedamos que iba a ser temprano, para que nos dé tiempo de platicar -tanto como podamos- y ella regresar temprano, pues con los aguaceros que están cayendo, por su casa , en el sur, se crean inundaciones y quiere evitarlas. Eso de las inundaciones es un capítulo muy interesante y al mismo tiempo muy triste. Hace quince ó veinte ó más días, leí en el periodico las declaraciones del responsable del manejo del Departamento de Aguas y decía que todo estaba funcionando bien y se estaba bien preparado para hacerle frente a las lluvias que se esperaban!! Seguimos como siempre: las palabras y las promesas son unas y los hechos son otros, ya que cada día hay inundaciones y más inundaciones por diferentes puntos del D.F. Eso es lo triste de la realidad que vivimos.     

     

     Heme aquí para continuar, frente al teclado, con muy buena disposición pero con poca inspiración. Tengo  demasiadas cosas en mi cabeza. Me choca hablar de enfermedades, así que someramente diré que ando un poco cucha al caminar y en especial al empezar a dar el primer paso, por culpa de un tendón travieso , que se opuso a que hiciera movimientos bruscos y cargara cosas un poco ó un mucho pesadas. Es lo malo de que a estas alturas de la vida, todavía tenga fuerzas y me sienta capáz de abusar de ellas.


     Con cinco hijas y siempre tan cercanas a mí y yo a ellas, estoy aún inconscientemente, alerta de sus actitudes, de su semblante y me doy cuenta si hay algo que las turbe. Sé que a veces tratan de no decir nada, pues no quisieran preocuparme, pero ya les hice ver que para mí es peor el no saber é imaginar entonces situaciones peores. Creo que ya se dieron cuenta, de que al hablar, platicar, ser escuchadas y pedir mi opinión, si  así lo quieren, es mejor para ellas y para mí.  Ellas se liberan al decirlo y yo  también me libero, pues tal vez por tantos años vividos, ya aprendí a no cargar, en ese saco que solía traer a cuestas cuando era jóven y llenaba de preocupaciones.Para  lo que no está en mi mano remediar tengo solo una solución, pedir de manera tranquila que todo salga de la mejor manera posible.


     Aún cuando me digo que ya no voy a leer el periódico, no puedo evitarlo y lo hago,pero me llena de inquietud y zozobra el ver cuanta violencia,cuanta inseguridad, cuanta corrupción se vive día a día. Esto no es calidad de vida para nadie y menos aún para  todos los jóvenes, entre ellos mis niietos.


     No quiero sentirme pesimista,no me gusta , ni me gusto a mi misma, al contrario procuro e intento poner y sentir desde mi interior, una sonrisa en mi cara. Eso lo aconsejo pues da buen resultado y también  buscar motivos para reir. La risa es vida, es bienestar, es salud.


     Ya me siento aliviada de ese estar extrañando. Ya no más. Hasta la próxima, hasta la vista.

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