Vengo llegando del teatro, de una de esas obras que te hacen un "coco wash" para que te des cuenta que la verdadera libertad y felicidad no te la va a dar un esposo, ni un novio, ni tus padres, ni tus amigos, sino que eres tú misma la que se encarga de proporcionarte los ingredientes para vivir plenamente, hacer lo que se te pegue la gana, y al final ser feliz por ti misma.

Dicen que las cosas llegan en el momento correcto, y eso me pasó hoy. Vengo de un "mini infierno" que tal vez yo lo estoy viendo así, y no es tan grave. Mi día, además del teatro, se centra en lo siguiente: Pasar las mañanas esperando cómo amanecerá de humor mi mamá (puede amanecer modo cariñosa, enojada, resentida o la más amorosa); una vez pasada esa prueba, toca el turno de ver como papá está (si ha sido regañado por mi mamá, si amaneció con ganas de hacer un poco de ejercicio, si se siente mal, si está contento)... Así hay que estar alertas todo el día, pues el cambio de ánimo en ambos se da de un segundo a otro.

Soy la única que vive con ellos, y que trata de entenderlos. La que se lleva las regañizas o críticas de mamá soy yo, incluso los reclamos sobre otras personas, mi ánimo decae, ella dice que no haga mío los problemas, pero veo cómo estos le afectan a ella y por ende, aunque haga de tripas corazón para no engancharme, en algún porcentaje me dañan. Vive creyendo que la gente le hace cosas a manera personal, que sólo es contra ella, y no ve caminos alternos para buscar otras razones, es sólo la que ella opina. 

Por otro lado, mi padre es como un fantasma, que bien puedo salirme por horas y al estar ensimismado por horas y horas y horas en la computadora, ni cuenta se da, al grado que ya no tengo interés en decirle que ya me voy o ya llegué. De ser una persona alegre y positiva, se ha vuelto un ser en otra galaxia, cuya vida transcurre frente a un monitor, en el que bien puede estar hasta las 3 o 4 de la mañana. Una persona que de ser muy deportista, ahora realiza 20 minutos de bicicleta... ¡al mes! Un hombre que al más mínimo dolor de estómago lo convierte en un infarto, a unas simples manchas las ve como una terrible alergia, y todo lo achaca a su "avanzada" edad de 60 años.

Tengo a mis amigos, pero ahora que me gradué y estoy como una desempleada más, paso mucho tiempo en cas, por lo que podría tener un doctorado en papás. Y escribo esto porque no quiero engancharme, caer en el círculo de que todo el mundo está en mi contra, o de que tengo todas las enfermedades del mundo, no quiero copiar su ejemplo, y por esto escribo estas palabras.

Con la obra de hoy, vuelve a mi mente la idea de vivir mi vida, sin que nada de lo que hagan los demás me afecte, pues en días anteriores, viendo las actitudes de mis padres, veía imposible la idea de separarme de ellos, pues eso se volvería un infierno, pues la mediadora no estaría presente. Ellos creen que al quererme mucho y darme todo, ya esoty feliz, pero por insignificante que parezca, sus actitudes me lastiman.

Una vez desahogada, iré a descansar, haciendo lo posible por no caer en el círculo vicioso.

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