Querida Elena:
Leí con atención el último discurso que ofreció en el marco de la XIV Feria Internacional del Libro en el Zócalo capitalino.


No podemos estar los mexicanos más de acuerdo con usted, o por lo menos, yo sí lo estoy.


No puedo estar más de acuerdo con usted cuando menciona el país que todos queremos. Un país de oportunidades y con una causa común. El amor a nuestros orígenes y el amor a nuestros símbolos patrios. La gran responsabilidad que eso trae consigo y lo bien que estarían nuestros jóvenes y nuestros niños si en lugar de fomentar marchas, se fomentara la conciliación.


Qué increíble sería que en lugar de “la dictadura perfecta” tuviéramos la “democracia perfecta”, en donde todos los que somos y estamos tuviéramos la oportunidad de participar en política, como lo hacen los países europeos. Y como ejemplo pongo la gran Suiza que a través de referéndums paran o hacen avanzar iniciativas del congreso.
Eso, Señora Poniatowska es una utopía para nosotros.


Los suizos no son ciudadanos resentidos, abusivos o aprovechados. Los suizos son una sociedad que construye futuros y no viven aferrado a la historia, a las desgracias y a los malos momentos que les ha tocado vivir. Los suizos son personas industriosas, trabajadoras y creyentes en la cooperación y en el trabajo en equipo. ¡Son conciliadores!
Nuestra sociedad carece de todo eso. No somos una sociedad integrada ni mucho menos cooperativa.  Somos una sociedad fragmentada por el resentimiento y el absurdo desconocimiento.  No tenemos ese sentido de equipo. Somos individualistas y estamos aferrados al pasado inmediato, al pasado lejano y seguramente, al histórico.


Cada año conmemoramos tragedias en lugar de triunfos. Cada año, señalamos con más resentimiento los desaciertos que los aciertos. Cada año buscamos más tragedias para seguir siendo más víctimas.
Señora Poniatowska, en su discurso usted dice:

“Siento que algo tenemos que hacer, que nos tendríamos que levantar, tendríamos que ir a Guerrero o marchar a favor de ellos. Ya ha habido marchas, “¿Cómo es posible que esto suceda en el país? Creo que si en 1968 formamos comités de lucha, no nos podemos quedar inermes hoy. Es más horrible lo de Ayotzinapa que lo del 68. Vivimos un México que no merecemos. No merecemos al presidente de la República que tenemos”.

Me permito hacer algunas reflexiones referentes a sus comentarios.
No es podemos  afirmar que la matanza de  Ayotzinapa es peor que la matanza del 68, ya que cualquier matanza tiene su propia vida, su propia célula y su propia historia. No es justo comparar, ya que los momentos históricos son distintos y los problemas diferentes. Las demandas son otras y los muertos, son nuestros muertos, todos los de 68, los de 71, todos los de la primera década del siglo XXI, éstos. Tanto como nos duelen los desaperecidos, la guerra sin cuartel, las violaciones a los derechos humanos.  Todo, señora, nos lastiman mucho como sociedad.


Y sí, no nos merecemos el presidente que tenemos, pero tampoco merecemos movimientos liderados por personas que se quieren aferrar al poder y al presupuesto, como es el caso del señor Lopez Obrador que no ha explicado de donde ha sacado recursos estos últimos sexenios para mantener estructuras paralelas y fundar su proyecto personal, llamado MORENA.


Tampoco nos merecemos tener líderes sindicales que les roban a los mas desprotegidos, ni personas acomodaticias, como la señora Wallace, que se aprovecha de una tragedia personal y nacional para hacer su propio proyecto protagónico.


No necesitamos movimientos que sean utilizados para perturbar la paz del país.   No merecemos que se desestabilicen las Instituciones, No merecemos que se incendien los ánimos y que se desquicien las ciudades.

No, señora Poniatowska, no merecemos intervencionistas ni agitadores.


Señora Poniatowska, los mexicanos no merecemos a los partidos políticos que gobiernan para satisfacer los  intereses de sus políticos.  No merecemos, los mexicanos que se desangren las arcas del país con  programas y proyectos personales o los de sus amigos inexpertos, imporvisados y sin oficio. Y hablo de todos los colores: Azules, Rojos, Verdes, Amarillos, variopintos.


Señora Poniatowska, los mexicanos no merecemos a los mexicanos que extienden la mano para que el gobierno les de todo y les resuelva todo. Que no trabajan o que trabajan de forma ilegal en las calles sin pagar impuestos.


Señora Poniatowska, los mexicanos no merecemos tener a los mexicanos que tenemos que no permiten dejar crecer a nuestra gran nación y que de todo y en todo buscan un elemento de combate y no uno de reflexión y acercamiento.

No!  No nos merecemos eso.


Guadalupe Albert

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Comentario de Mónica Moreno el octubre 28, 2014 a las 12:39pm

¡Me parece excelente! Felicidades por tu texto . 

Comentario de Ma. Guadalupe Salazar Mondragón el octubre 27, 2014 a las 10:14pm

Excelente respuesta.

Comentario de Ale Marroquín el octubre 27, 2014 a las 3:59pm

Guadallupe: 

Te felicito por la forma en cómo comunicas, claro, concreto y sin rodeos.  No tiene sentido cómo bien dices agitadores ni intervencionistas, sino gente que promueva hacer y no lamentarse, por que lamentarse no soluciona.

Desde tan lejos, qué bien se siente oír tu mensaje.

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