Frida Cartas, Escritora y Tallerista en Género y Sexualidad: "Recuperemos las Conversaciones de Mujeres como Acto Político"

#VocesdeMujeres es la iniciativa de comunicación de género e intercultural para construir nuevas narrativas que visibilizan el uni-diverso de las mujeres gestoras de cambio. En septiembre, destacamos a mujeres de Chile y México. En esta ocasión hablamos con Frida Cartas, una mujer trans, escritora y tallerista en temas de sexualidad humana con perspectiva de género y defensoría en Derechos Sexuales y Reproductivos.

Frida Cartas nació en el norte de México, en el estado de Sinaloa, pero vive en Ciudad de México desde hace muchos años. Colabora con artículos de opinión en diversos medios de información. Es tallerista en temas de sexualidad humana con perspectiva de género y defensoría en derechos sexuales y reproductivos. De manera personal, realiza también acompañamientos a mujeres en diferentes situaciones de violencia. 

En ella se ha hecho carne aquello de que “no se nace mujer, se llega hacerlo”. Frida Cartas es una mujer trans que le perdió el miedo a compartir y hacer públicas sus experiencias en este camino que transita para transgredir. Para ella, cada paso hacia la construcción personal es un avance, en un contexto general de transfobia y violencia estructural contra las mujeres trans:

“Imagínate sobrevivir así en un mundo naturalizado con normas y coerciones, que te quiere anular y desaparecer, porque “das mal aspecto” y te considera “foco de infección y anormalidad”. Por eso, todo lo que una mujer trans va gestionando, cada puerta que abre en el día a día o en la vida en general, le genera mayor seguridad emocional, estima, libertad, agencia sobre su propio cuerpo, fortalece su autonomía.”

Tuvo su paso por el activismo feminista, que fue importante en experiencias y aprendizajes: “Pasé por una etapa de militancia, de asambleas, de abrir espacios. Estuve en la radio, fui columnista, estuve en colectivas. Actualmente, yo aporto desde lo personal y cotidiano, por eso no me considero hoy en día activista. Más o menos el 2009, llegaron los primeros textos feministas a mi vida, de Marcela Lagarde y Marta Lamas; entonces, comencé a usar la praxis y el feminismo como herramienta de vida, más que aspirar a ser parte de liderazgos o tener influencia pública.” 

Y si bien el feminismo es parte de su forma de vida, no define su apertura a otras historias y experiencias:

“Me gusta mucho conversar, con un enfoque de género y un cuestionamiento feminista, pero no necesariamente busco sacar al feminismo en cada conversación. Pienso que las personas tienen también una propia praxis de vida que conlleva sus propios conocimientos y experiencias; eso es valioso, yo no puedo invalidar eso o decirles que el feminismo es más o es mejor. Simplemente me guardo y en algún punto de las interacciones, siempre encuentro un puente, una conexión, con otras experiencias o praxis. Y eso es bonito. Bueno, a mi me parece bonito.”

Para Frida, es esencial saber que tiene el poder de hablar por sí misma, aún si le tiembla la voz. Destaca la importancia de visibilizar la historia personal como un acto de rebeldía ante un sistema que sólo está cómodo cuando las mujeres hacen silencio:

“Si hablo o critico, es porque lo he vivido en carne propia, no porque lo aprendí en un aula escolar. Yo nunca he hablado por nadie, ni he pretendido que mi proceso o experiencia sean universales ni mucho menos. Yo no sé si soy valiente, todo el tiempo tengo miedo, pero aún con miedo no paro, hago las cosas, yo tomo decisiones y sigo gestionando mi autonomía sexual, porque ésta nunca está acabada, es más, diría que así como se construye se destruye y viceversa, es un trabajo inacabado porque fluye, es un sube y baja. Yo aprendí a no callarme, a ser transparente, sé que no necesito quedar bien con nadie, no voy endulzando oídos por meras relaciones públicas en nombre de un activismo, si bien esto ha tenido un costo personal.”

Así es. Frida Cartas, mujer trans, no sólo ha tenido que enfrentarse a los prejuicios sociales, sino también a la oposición de ciertos grupos, incluyendo aquellos de mujeres y feministas que no creen que las mujeres trans tengan derecho a nombrarse y construirse mujeres.

“La gente se cree moralmente superior y no respeta la diversidad sexual que hay en otras personas, se vuelve inquisición buscando por todos los medios mermar la alegría, la salud mental, el placer sexual, la emancipación, y la calidad de vida de las mujeres trans. Y esto puede darse tanto a manera individual como institucional vía los gobiernos y la sociedad. Las estadísticas sobre crímenes directos y sobre la influencia en suicidios, hacía nosotras las trans, ahí están y son claras. Yo he sido linchada por opinar diferente, me han despedido de mis trabajos, me han cerrado la puerta por no domesticarme a las expectativas de lo que debe ser una buena activista trans.”

Autora independiente de los libros “Cómo ser trans y morir siendo asesinada en el intento” y “Transporte a la infancia”, sus textos no pretenden enseñar nada a nadie, sino compartir una perspectiva desde la intimidad, lo que los hace valiosos y potentes. Para Frida, escribir es una forma de conversar.

“Escribir es dialogar con la gente. Tengo dos libros, ambos autobiográficos. El primero es una suerte de manifiesto de rabia política, donde hablo de cómo visibilicé a la mujer trans que soy y todo el escarnio que me costó este paso de autonomía sexual. Es un compendio de textos que yo escribía mientras terminaba de sanar una depresión, una orfandad, una laguna de desempleo y un duelo amoroso, pero al mismo tiempo, iba construyendo también los cimientos de una mujer segura, fuerte, a la que no callaría nunca más.”

Su segundo libro “Transporte a la Infancia” es una novela por acumulación, una aventura literaria que consta de 28 cuentos sobre su infancia y adolescencia trans, vivida en una ciudad en el  norte de México, muy violenta y cruel, en una familia cuyo padre la aborrecía. En este libro habla Frida, la niña:

“Acá la Frida adulta sólo fue la capturadora de datos y transcriptora, acá habla la Frida de años atrás, de años en los que no tenía las herramientas para decirse trans, pero que sin duda habitaba las experiencias.”

Frida busca tender puentes con su escritura, abrir una puerta de acceso al encuentro y la conversación. Ella cree que conversar entre mujeres es un acto político y hace una clara diferencia entre diálogo y conversación.

Yo estoy convencida que hay que verse y reunirse, más en esta era en donde todo quiere hacerse en celular o en Facebook, reunirse en la intimidad simbólica y espacial, buscar el espacio y tiempo para reunirse también es un asunto político. Creo que hay que buscar la conversación y no el diálogo, porque el diálogo requiere de una jerarquía desde la cual emanan “voces autorizadas”, mientras que la conversación se da en un plano más abajo, de pares, de escuchas, de saberse simplemente acompañadas.”

Para ella, la conversación es una enorme oportunidad para descubrirse y descubrir a otras:

“Conversar con otras mujeres nos revela que aquellos supuestos de una misma que creíamos certezas, eran ficciones políticas que nos siguen anclando a estándares que no pedimos. Apuesto por más conversaciones y menos debates, por menos querer tener la razón, y más tener confianza y sentipensar, como decía Comandanta Ramona.”

En su visión, es necesario ampliar el horizonte de lo que significa para las mujeres reunirse y su potencial subversivo, que para Frida no sólo implica juntarse a marchar, gritar consignas, o protestar, sino también reivindicar las conversaciones y reuniones entre mujeres que se dan sólo por el gusto de verse, por acompañar, con una dinámica de contarse, de escucharse:

“Si hubiera una propuesta política en lo que digo y escribo, eso es conversar entre mujeres. No para debatir ni analizar ni encontrar la verdad - porque hay tantas verdades como realidades- sino para reunirse, verse, mirarse, saberse pares, diferentes, disfrutar las charlas simples, sencillas. Reivindicar y gestionar las conversaciones como espacios lúdicos, de contención tal vez, de cobrar energía; conversar para compartir un platillo, una gracia de la cotidianeidad y desmitificar también que si las mujeres se reúnen es para hablar mal de otras mujeres. Hay una energía femenina que cambia y mueve lo que no vemos a simple vista. Reunirse en la herencia de las ancestras sabias y fraternas.”

Vistas: 90

Comentario

¡Tienes que ser miembro de Mujeres Construyendo para agregar comentarios!

Únete a Mujeres Construyendo

Contacto

info@mujeresconstruyendo.com

¡Sigamos conversando en nuestras redes sociales!

 



Miembros

Última actividad

Entrada de blog de Marina A San Martín Rebolloso

Lo que no se mide, no se puede mejorar

Marina Alicia San Martín Rebolloso2020-10-27Desde el siglo XIX, el físico y matemático británico…Ver más
ayer
Entrada de blog de Mónica Mendoza Madrigal

#3de3VsViolencia: no más poder a quienes nos vulneran

El mundo como lo hemos entendido hasta ahora se ha paralizado y ello implica un cambio de rumbo…Ver más
Martes
Cynthia Aguilar publicó un video

Habilidades sociales para #emprendedoras

Descubre las competencias que como emprendedora o profesionista debes dominar. Recuerda seguirnos en nuestras redes sociales acá: https://linktr.ee/empoderat...
Martes
Carmen Simón Pinero comentó sobre la publicación en el blog Presentándote de Mujeres Construyendo
"Hola a todas, es un gustazo estar en esta comunidad. Soy escritora y tallerista literaria,…"
Martes

© 2020   Creada por Mujeres Construyendo.   Con tecnología de

Insignias  |  Informar un problema  |  Política de privacidad  |  Términos de servicio