Él la insulta, ella pide que lo decapiten: así funciona el cortejo.

La violencia de género que prevalece en países como España no sólo no disminuye, sino que incrementa y se recrudece, a pesar de los distintos esfuerzos que se realizan para combatirla. Basta hacer una búsqueda simple en la web, para confirmar que, semana a semana, los medios informativos dan cuenta de, al menos, un suceso de violencia machista. Tan sólo el día de hoy, 3 de junio de 2014, el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad ha anunciado que se eleva a 26 las mujeres asesinadas en España por hombres con los que tenían o habían mantenido una relación de pareja.

 

Resulta indiscutible que la violencia machista existe. La violencia machista mata. Y la violencia machista puede (y debe) prevenirse… ¿o alentarse?

 

El día de hoy, en un diario satírico online publicado en España (cuyo contenido es ficticio), bajo el encabezado de que la infanta Leonor pide que le corten la cabeza a un niño de su clase, se describe que el compañero de pupitre de la infanta, durante meses, ha llamado ‘puta’ a Leonor, y ésta, cansada de la molestia insistente del niño, le pidió al Rey Juan Carlos iniciara los trámites para su decapitación. Incluso citan la declaración de un profesor de ética, quien declara que “es el típico ritual de cortejo. Él la llama puta y ella quiere cortarle la cabeza. Lo malo es que la niña tiene influencias y el tema podría desbordarse si no se aplica el sentido común”.

 

Imposible permanecer indiferente ante el contenido de la nota…

 

Al margen de la situación política que se vive en aquel país miembro de la Unión Europea, de la inconformidad de sus habitantes respecto de sus gobernantes y decisiones, no se puede pasar por alto que espacios como el que ha publicado esta nota, aún cuando sean conocidos por no contener noticias reales, alientan, promueven y sostienen conceptos cruciales que forman parte del constructo social de las relaciones entre hombres y mujeres.

 

Considero que utilizar la sátira para alentar un análisis más crítico y juicioso de la realidad que impera, es válido y muchas veces oportuno. Sin embargo, permitir que en ese ejercicio se normalice la violencia de género es, por decir lo menos, un atentado al buen juicio. Aunque, por otro lado, también es un claro reflejo de lo aceptado que se tiene, entre otras cosas, los estigmas de los cuales somos (o podemos ser) víctimas las mujeres en cualquier lugar del mundo, en cualquier momento de nuestra vida; pues, entre los comentarios hechos a la nota en el mismo portal, aparece uno donde se declara que la culpa es de los padres, que las visten como putas…

 

No basta con promulgar todo tipo de ordenamientos jurídicos que promuevan la no violencia hacia las mujeres y niñas; no basta con indignarnos y salir a la calle cada vez que nos enteramos de un atroz suceso de violencia; tampoco basta con alzar la voz en redes sociales cuando se critica a una mujer por su forma de vivir, vestir o actuar ignorando por completo el trabajo que realiza; no: si en realidad queremos y buscamos un avance significativo en las relaciones entre hombres y mujeres, si es cierto que nos interesa la igualdad de género, entonces debemos poner máxima atención en los detalles que construyen nuestro diario vivir en todos los espacios.

 

La violencia de género no debe aceptar broma ni chanza alguna, sencillamente, porque la violencia de género mata. 

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