Hijoles mi rey, pues la verdad ¿qué crees? que me da igual que la cama con tu esposa lleve lustros vacía, me apena en demasía que ya no te caliente en las noches y que por las mañanas amanezcas con las bolas tan frías como tu matrimonio, no sé, me imagino que por algo será.

Que ya no es el amor lo que los mantiene unidos, sino los hijos, esas pobres criaturas que pasaran a ser parte de las estadísticas de padres divorciados quienes en los primeros años, llenos de culpas por la separación, llenarán de mimos y dulces a los hijos quienes como la mayoría, sufrirán un poco-mucho una ruptura que el tiempo siempre acaba por sanar.
Que yo fui quien te volvió a hacer sentir vivo "desde la primera vez que viste mis grandes y enormes ojos", que antes de mi estabas "muerto por dentro" y que ahora, mágicamente tu mediocridad y desgano por la vida desapareció porque juras, como no se cuántas veces lo habrás hecho, que esta vez si tienes ganas de hacer las cosas diferentes.
Que no, que si ahora me miras es nada más porque "soy única en este mundo", que no sabes que te pasó porque "te juro que es la primera vez que pienso en alguien más que mi esposa".
Que la monotonía te agobia y que los minutos conmigo en tu cabeza se hacen un poco más llevaderos, pero ¿y tu mujer?, ¿no es ella la que debería habitar entre tus poquitas y polígamas neuronas?
Perdóname "querido", pero cuándo carajos decidiste que podrías tener derecho a dos mujeres cuando la media poblacional tiene apenas una, no sé como por qué creíste que iría gustosa a jugar entre tus sábanas nada-más-por-tu-linda-cara.
Lo que menos entiendo es cómo por qué consideraste que sería partícipe de que le hicieras una marranada a la mujer a la que le justaste un día con los ojos bien brillantes un "hasta que la muerte nos separe", supongo entonces que si no eres capaz de sostener "ese" juramento, tampoco podrás soportar otros tantos.
Que tu mujer "ya se dejó" y ya no te pone como antes, le salieron unos rollos en la cintura después de los hijos y con el paso de los años se parece más a su madre, pero dime, ¿cuál fue la última vez en todos estos años que le preguntaste si le hacía falta algo?
No sé, se me ocurre que quizás la gente por eso vive en duplas y deciden tener familias y casas propias, a lo mejor es porque saben que el propósito de vivir en pareja es para entender que el uno es parte del otro y viceversa, pero me imagino también que eso ya se te olvidó.
Que me invitas a cenar, a comer y de compras, pero dime, ¿cuándo fue la última vez que le compraste ropa interior linda a tu mujer?, o mejor aún ¿cuántos años te faltan para pagar la casita que compraste para pasar el resto de tus días con ella?, no se te ocurre que lo que quieres invertir en una casa chica puedes reinvertirlo en la grande y volver a empezar, como todo el mundo, como  lo hacen las personas con bolas que no corren a la menor provocación.
Que no, que no soy una persignada, tampoco una monja y si, realmente es una pena que estando tan sabroso tengas tan poquitos "colgantes" como para arrepentirte de una de las decisiones más importantes de tu vida.
Tampoco soy remilgosa y por supuesto sé que "ni estoy tan buena"; es más, creo en la poligamia y la aplaudo considerando, por supuesto, todas y cada una de sus excepciones, lo que no aplaudo es esa manía que tienen "ustedes los casados", de querer siempre buscar a escondidas "el leño de otro hogar", cuando no pueden mantener el propio prendido.

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