¿Has pensado alguna vez en un enfermero como “una persona lo suficientemente fuerte como para tolerar lo que sea y lo suficientemente compasiva como para entender a todos”? Según nurseslabs.com, esa es una buena definición de quienes trabajan como enfermeros. Del 6 al 12 de mayo de 2016 se celebró en los EUA la Semana Nacional de la Enfermería 2016.


He conocido y observado a muchos enfermeros en mi vida. Los mejores son como cisnes: llenos de gracia y dignos en la superficie, tenaces luchadores en el fondo. En otras palabras, los mejores enfermeros que he visto son extremadamente activos, y al mismo tiempo corteses, intuitivos y amables. Los admiro mucho. 


Al igual que muchas otras ocupaciones, la enfermería puede ser muy exigente, y por lo tanto estresante. Nursezone.com ha publicado algunos consejos para ayudar a los enfermeros a liberarse del estrés. Entre ellos: pensar positivamente, colaborar con los administradores, tomarse tiempo para sí mismos, apoyarse unos a otros y encontrar alegría en la vida. Si eres enfermero, quizás recuerdes alguna vez en que la actitud amable y agradecida de un paciente ayudó a eliminar la tensión en una situación, al igual que la forma bondadosa con que miras a tus pacientes puede elevarlos y animarlos.


Yo agregaría una sugerencia más a esa lista de consejos, una que quizás ya sea parte importante de tu vida como enfermero: ora por ti mismo. Es obvio que si pensamos que dependemos de nuestras reservas personales de fortaleza y paciencia, inevitablemente llegaremos al límite de nuestra resistencia. Pero si logramos apoyarnos en Dios para tener estas cualidades, esto pone a nuestro alcance habilidades y recursos ilimitados. 


¿Has estado alguna vez en una situación en la que sentías que ya no podías más y luego hallaste que tenías una reserva de paciencia y fortaleza que no habías utilizado? ¿De dónde vino esa reserva? ¿Será posible que el amor que sentimos por los demás, la dedicación a nuestro trabajo y la vitalidad que necesitamos para hacer nuestro trabajo bien (cualquiera sea nuestra profesión), procedan de nuestra innata relación con Dios y sean provistas por Su amor maternal? 


El siguiente poema muestra cómo un enfermero deja su día en manos de Dios. Se titula “Pon Tu toque sanador en mis manos"

“Ayúdame al cuidar
A mis pacientes hoy,
Permanece conmigo, 
Te ruego, Señor.
Que mis palabras expresen amor
-¡tan importante es!-
Y pon en mis manos 
Tu toque sanador.
Que Tu amor brille
En mi diaria diligencia
Para que los necesitados
Puedan oír y sentir Tu presencia”. 

--Autor desconocido

 

Thomas Mitchinson escribe sobre la relación entre el pensamiento, la espiritualidad y la salud. También es Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana en Illinois, EE.UU.

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