Buscar casa.

Qué complicado puede llegar a ser. Te has diseñado un sueño y tal vez te estás poniendo muchos moños.

Primer problema serio: ¿quién te ayudará a encontrar? Las grandes inmobiliarias tienen sus asegunes porque no buscarán para ti. Te ofrecerán lo que te quieren vender; nunca, o casi nunca buscarán lo que pides.

Las vendedoras independientes (casi todas mujeres divorciadas que no empollaron su carrera), estarán limitadas a su habilidad para manejar la red. Aun así, rara vez escuchan tu lista de deseos. Solo así se entiende que “no quiero nuevo y lo quiero cerca del periférico” se convierta en preventa con promesa de entrega en dos años allá juntito de la Anáhuac del sur.

Le queda a una subir al coche, libretita en mano, a planchar calles. Entonces las agentes independientes te regañan cuando llamas porque no van a compartir su magra comisión. Me ha pasado varias veces que después del salmodio comento “entonces si tu cliente no te sube la comisión… ¿no me vas a vender a mí?” Cuando les cae el veinte de que no soy corredora, se endulza el tono.

Entonces, es casi lotería encontrar una propiedad interesante, porque se te ha metido en la cabeza que no puedes vivir con tal o sin cual. Porque tal zona está llena de escuelas, porque en tal otra no te puedes mover a pie. Porque ese barrio está a la baja, saturado, en casa del diablo o demasiado en el ombligo de todo.

Luego: algo nuevo es poco más grande que una caja de zapatos y probablemente tendrá acabados que no te gustan. Será compacto (hoy le dicen minimalista) y caro.

Algo viejo: tiene un dueño que piensa que el tiempo que ahí ha vivido no ha deteriorado su patrimonio. Vende carísimo porque ahí ha sido muy feliz y no está abierto a entender que habrá que meterle mucho dinero para dejarlo funcional. El mármol travertino, los canceles cayéndose a cachos, los azulejos de perritos o la cocina como de fogón de rancho no le parecen impedimento para mandarse con el precio que espera obtener.

Bueno, es casi una apuesta. Porque aunque a primera vista aquello necesite modernizarse, quitar la alfombra (viejísima y habitada por varios gatos), unificar pisos y dar una mano general de pintura y barniz… nunca sabes qué estropicios encontrarás al remover. Tuberías llenas de fugas, instalación eléctrica a punto de tostarse, grietas peligrosas tapadas con gis remojado, plomería reparada con plastilina epóxica… techo 80% permeable y así casi ad infinitum.

Todo esto sin contar con que aunque no surjan sorpresas desagradables, no he conocido a ningún arquitecto que respete ni el tiempo ni el presupuesto con el que se emprende el proyecto. Si te embarcas en la faena pensando que te costará dos, pueden ser cuatro. Si te dicen que en tres semanas… calcula seis o el tiempo que tu paciencia dure. Hasta hoy la remodelación, en mi experiencia, ha terminado el día que me planto en la entrada, escoba en mano, y corro con amenaza de tundir a palos a los “maistros”.

Eso de que “con dinero baila el perro” se convierte fácilmente en “Aun teniendo la sartén por el mango… te toca bailar con la más fea”. ¿Te ha pasado? ¡Ha de ser karma!

 

 

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Comentario

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Comentario de Renata Rodriguez el junio 2, 2014 a las 3:43pm

Psss, es complicado. Hay varios programas en Discovery Health de un par de hermanos. Uno te busca casa y el otro te la remodela RESPETANDO EL PRESUPUESTO!. Aunque no fueran guapos ni con el copete impecable después de demoler una cocina: yo quiero una mancuerna así!!! Gracias por las porras a las letras y por las buenas vibras para la búsqueda.

Comentario de Ale Marroquín el junio 2, 2014 a las 1:25pm

Renata!

Qué buen blog! Super claro describiste una cruda realidad…no hay a quién irle! Resuelto ese tema, decidimos mi marido y yo, no buscar un lugar para cambiarnos de casa, y mejor ahorrar para viajar, es menos tortuoso decidir a dónde viajar que a dónde encontrar el mejor lugar para vivir en esta ciudad!

Comentario de Guadalupe Albert el junio 1, 2014 a las 11:31pm

Querida Renata.  Me encanta que hayas acotado tu comentario sólo a la compra de un inmueble, pero así es nuestro México lindo y querido en todo.

Si ocupas de comprar un coche usado, el dueño te hace lo mismo.

Si quieres rentar, es exactamente igual,

Si por casualidad quieres ocupar puntos para viajar.  Te la hacen cansada hasta que los pierdes,

Si, y si, y si cualquier cosa.   No es tan fácil.

Mexico se alimenta de la cultura del "no" y a partir de allí, saca lo que puedas.

Me encantó recordar a través de tu relato que ya vivo globalizada y que Tana sí que tiene sus asegunes, fuertes, mucho más que un simple "sí, o no"  .

Comentario de Dora Grandizo Prado el junio 1, 2014 a las 2:48pm

Querida Renata.  Logras plasmar en letras el peregrinaje obligado de los que buscan un nuevo hogar.  Yo me tarde un año en encontrar mi casa y pase por unas 25 corredoras que me enseñaron lo que querían vender, como tan acertadamente expones.  Vivimos en la ciudad de México, seguro tu casa te esta esperando en algún rincon olvidado de las "agentes de biener raices". No ha de otra, a seguir buscando.  Un beso. 

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