Son un montón de letras, a veces me gusta imaginar que si fueran líquidas podría inaugurar un mar propio.  Las tejo desde los 14 años en una agenda azul para oficinistas que encontré tirada, en ese tiempo le escribía a Abel, el que suponía era mi ángel de la guarda. Años después lo confirmó una angelologa.

Luego, me dio por escribir en todas partes, en cuadernos de la escuela, en el corazón y en las paredes. Ya desde entonces me escondía un rato en todas mis oscuridades para después salir como si nada, hambrienta de historias para hilvanar, descubrí que las letras son un modo de explicarme la vida.
Un día una amiga bruja sugirió que las plasmara ya de manera formal y nació El Ovario, como nadie las leía y cobijadas por el anonimato a las letras les fueron naciendo palabras que a su vez encontraban su propia música al juntarse unas con otras, formaban ritmos, expresaban la vida. Mi vida.
Las escribo nada más para evitar que se me desparramen del cerebro o que terminen de mojarme el alma. Lo hago como un mero ejercicio que me disuelva las soledades, contradictoriamente prefiero  alejarme del mundo para escribirlas como si con ello me liberara de una enfermedad mortal.
Me gusta contarme historias cada mañana para aligerar la vida que a 35 años no se bien como para dónde va, al menos ya no me peleo con ella. Entonces escribo, hago mezclas de lo que pasó y lo que me hubiera gustado que sucediera, elijo el final que más me gusta y el otro, sea real o no, lo deshecho.
Me bailan en la cabeza y lamento tanto que aún no haya un invento que guardara todos los pensamientos de manera automática, práctica y ordenada, duele pensar que quizás así se me han ido tantos. Redacto para evitar el ruido propio y el ajeno, para no distraerme, para no olvidar y con ello ganarle al tiempo.
Escribo cuando me enamoro y cuando me desenamoro, o sea, siempre. Y aunque suene a cinismo la mayoría de las veces no sé si a mi me ganan los amores para escribir o viceversa. En cualquiera de los casos cuento con 301 entradas publicadas y 220 borradores que suman 521 trozos de historias, que podrían promediar un millón 302 mil 500 letras. Si este no es un modo de amor entonces se le parece un montón.
En todas mies historias hay algo de lo que el mundo deja en mi, de lo que yo dejo en el mundo. Hoy sé que escribo como un método de sanación, porque mis letras siempre terminan por salvarme solo de mí misma.

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Comentario de Mariangel Calderon el junio 1, 2018 a las 11:40am
Gracias a ustedes, por leerme!
Comentario de Mujeres Construyendo el mayo 25, 2018 a las 4:12pm

¡Mariangel!

Hoy es el día de los regresos, y no sabes qué alegría nos da que "Hoy sea el día de Mariangel!

Qué bueno leerte de regreso.

Comentario de Guadalupe Albert el mayo 25, 2018 a las 7:53am

Mariangel,

Qué bonito te salen las ideas.  Rítmicas, armónicas, duras y reales.

Felicidades!

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